Espionaje de EE.UU. a Francia: algo de tensión y distanciamiento

Categoría: Internacionales
Escrito por Masiel Fernández Bolaños *
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París (PL) Un período de cierta tensión diplomática y distanciamiento, que luego pasará, podrían ser las consecuencias más previsibles de las recientes revelaciones del espionaje de Estados Unidos a presidentes franceses, opinan expertos.

Según la información descubierta por WikiLeaks, la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) pinchó, al menos entre 2006 y 2012, las comunicaciones de Jacques Chirac, Nicolás Sarkozy y François Holande, así como de sus cercanos colaboradores.

La información dada a conocer contiene cinco reportes, clasificados como "Top-Secret" y basados en la interceptación de comunicaciones.

Tres de ellos estaban destinados a la comunidad de inteligencia estadounidense, y los otros a compartirse en el seno de la alianza de servicios de Estados Unidos, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido.

El documento más reciente es del 22 de mayo de 2012, cuando Hollande apenas comenzaba su mandato. En el mismo se menciona reuniones secretas sobre una eventual salida de Grecia de la zona euro.

Sobre Sarkozy, quien gobernó de 2007 a 2012, señaló que se consideraba el único hombre capaz de resolver la crisis financiera en 2008.

El Palacio del Elíseo calificó de inaceptable el supuesto espionaje y remarcó que esta nación europea no tolerará ningún acto que cuestione su seguridad y la protección de sus intereses.

Los compromisos de Washington deben ser estrictamente respetados, apuntó en referencia a la visita del jefe de Estado galo a la nación norteña en febrero de 2014, durante la cual Barack Obama se comprometió a que se acabarían las escuchas indiscriminadas a los países aliados.

Durante una conversación telefónica sostenida el 24 de junio, un día después de conocerse las revelaciones, Obama reiteró a Hollande su compromiso de acabar con las prácticas de espionaje que "pudo haber en el pasado y que eran inaceptables entre aliados".

Según un comunicado divulgado por la Presidencia, ambos mandatarios intercambiaron durante unos 15 minutos sobre los principios que deben regir las relaciones entre aliados en materia de servicios secretos.

Quizás las palabras del primer ministro Manuel Valls pudieran parecer entre las más fuertes pronunciadas cuando subrayó ante la Asamblea Nacional que se trata de prácticas muy graves y que constituyen una violación del espíritu de confianza.

Valls instó a Washington a reparar el daño causado por esa práctica "inaceptable" y reclamó "una exigencia de verdad y explicaciones lo antes posible".

Es conveniente entre los países aliados el establecimiento de un código de buena conducta en materia de inteligencia y de respeto a la soberanía política, añadió.

Por su parte, el canciller Laurent Fabius convocó a la embajadora estadounidense en este país, Jane Hartley, para tratar el tema.

Durante la conversación, Fabius exigió a Hartley respuestas rápidas sobre si las prácticas de espionaje de su país a altos responsables galos ya han terminado.

Hace apenas dos años hubo otra convocatoria de ese tipo a raíz de revelaciones sobre el espionaje de Estados Unidos en Europa.

También trascendió que Francia enviará en los próximos días a Estados Unidos al coordinador de sus servicios de inteligencia, Didier Le Bret.

Lo divulgado provocó críticas especialmente de legisladores y políticos de diferentes partidos, quienes exigen a Hollande que responda con fuerza.

Uno de los que más lejos llegó en sus pronunciamientos fue el cofundador del Frente de Izquierdas, Jean-Luc Mélenchon, quien demandó el cese de las negociaciones sobre el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos.

Sin embargo, más allá de lo inaceptable e intolerable sobre todo porque París es uno de los territorios más "cercanos" a Washington en lo que denomina lucha contra el terrorismo, pocos resultaron sorprendidos.

Y es que como reza el refrán, el señalado tiene cola que le pisa y de qué manera. Varias informaciones sobre el tema se divulgaron en los últimos meses. En algunos casos las víctimas son consideradas "aliados" de Washington.

La máxima Fiscalía Pública de Alemania cerró recientemente por falta de pruebas una investigación de un año sobre supuestas escuchas al teléfono celular de la canciller Angela Merkel por parte de espías estadounidenses.

La Fiscalía subrayó que no había hallado evidencia que respaldara las acusaciones del ex contratista de la NSA Edward Snowden sobre intervención al teléfono de Merkel. El tema generó ciertas fricciones diplomáticas entre Berlín y Washington, pero hasta ahí.

Por ello, expertos coinciden en sólo avizorar un período de tensión diplomática entre ambas partes.

Entretanto, la Federación Internacional de Derechos Humanos reclamó la apertura de una investigación judicial en Francia sobre el espionaje llevado a cabo por Estados Unidos, un procedimiento solicitado, pero no escuchado cuando los descubrimientos de 2013.

En la misma línea se pronunció el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien llamó a París a reaccionar a la vez que abogó por una investigación parlamentaria y un procedimiento judicial.

Mientras la Casa Blanca niega haber interceptado las comunicaciones de Hollande, resta esperar, pues se anticipa que lo revelado es sólo una parte de la actividad de espionaje de la NSA a dirigentes galos.

*Corresponsal de Prensa Latina en Francia.

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