Con tus propias manos

Categoría: Manualidades
Escrito por Idalmis Garbey Tallart/ Fotos: De la autora y sacadas de internet
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MANOS DE MADRES, HACEN MARAVILLAS (III)

costurera cuba juanafabre orgullodesantiago

Cuando recuerdo la expresión “Decir Madre, es decir Maravilla”, no siento que es una de las frases frecuentes en las postales en homenaje a ellas por su Día. Para mí, es la similitud más completa que existe entre ambas flores, que resplandecen a la par en la naturaleza y en nuestra vida.

ENTRE NOSOTROS entrevistó a Juana Fabré, una Madre Maravilla, un ser especial que desde los 12 años aprendió el arte de la costura, y quien con amor -en sus manos y en su corazón- pudo contribuir en la alimentación de su extensa familia y en que sus seis hijos (4 hembras y 2 varones) se convirtieran en profesionales.

En una de estas tardes de lluvia, muy serena como de costumbre, nos comentó: “Comencé en la costura desde niña haciéndole un pantalón a mi hermano Luis, el cual cosí a mano con saco de harina porque comprar una máquina de coser y buenas telas, era bastante caro. De ahí seguí haciéndoles ropas a mis hermanos y cuando tenía 15 años mi papá me puso a estudiar Corte y costura con una profesora que se llamaba Lucita Campañá, para aprender sobre la Ormansa, un tipo de costura que estaba de moda en Miranda, hoy municipio Mella.

“Después del curso empecé a coser para la calle, remendaba uniformes, pantalones y camisas de mis vecinos; creaba mis propios diseños de batas de casa y de niñas, blusas de señora, guayaberas, diferentes prendas de vestir…

 

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(Imágenes de vestuarios confeccionados recientemente por Juana)

También nos contó: “Después de vivir en Mayarí Abajo, Holguín; en Mella, de adolescente; casarme a los 20 años con Tomás y venir para acá para Santiago con mi primera hija nacida, empecé a tener en la zona mis clientes fijos, personas que solo se hacían sus ropas conmigo. Incluso, conseguí algunos años coser para los carnavales, y gracias a eso y a lo que hacía en casa, ayudaba a mi marido porque él solamente ganaba -en aquel tiempo- ciento y pico de pesos como Jornalero.”

Las imágenes a continuación, muestran vestuarios de Carnaval que tienen diseños parecidos a los que confeccionó Juana en la década de los 90. Miren y disfruten del colorido:

saya y mujerfestivalJuanita o Juanela -como la llaman algunas de sus vecinas- tiene el don de la alegría y la soltura de alma, porque nos dicen, acostumbra siempre a festejar por aniversarios y cualquier buena noticia; además de que brinda, sin reparo alguno, almuerzo o comida a quien la visite por el motivo que fuere, sobre todo por la cercanía de su casa al hospital provincial. Sus amigos y parientes al llegar a su hogar sienten lo que es una cálida acogida.

El orgullo de tener excelentes hijos -aunque uno de ellos partió temprano al sitio del reencuentro; el amor incondicional de Tomás; además de los telares, conos, hilos y el repiquetear de la máquina de coser han contribuido en que aún conserve -jovialmente- una encantadora sonrisa en sus 83 junios. Cada año los celebra al lado de su familia, en medio de toques de tambor y corneta china, los 24, día de San Juan, porque -como bien dijo ella- no hay mejor manera de demostrar su cubanía y el porqué de su nombre.

Juana Fabré