
No es complicado, solo tienes que tener deseos de cuidar tu piel y de pasar un rato agradable en la arena haciendo lo que desees (disfrutar del aire puro que viene del mar; leer un buen libro con tranquilidad; hacer que tu niño(a) o tú mismo hagan una siesta riquísima recostados sobre una toalla y sin la incidencia del fuerte sol; además, conversar con la familia o amigos bajo una sombra ventilada naturalmente).

Solo tienes que recoger en la playa cuatro palos largos, que estén proporcionalmente del mismo tamaño o hacer que lo estén (cortarlos o partirlos en caso tal). Lleva en tu equipaje de playa una lona o un pareo oscuro o una toalla bien grande o una sábana; esta la podrás colocar, amarrándola fuerte en la punto de cada palo. Entierra bien los palos en la arena y auxíliate de piedras para reforzar los palos.


Con esto lograrás una carpa para descansar en la playa, en lugar de cargar o comprar una gran sombrilla.
¡Pásala de maravilla, te lo mereces!