Nadie sabe a ciencia cierta, los cientos de miles de personas que durante las 24 horas del día abarrotan las emblemáticas calles Trocha, Martí y Santa Úrsula, las áreas del reparto Sueño, del bloque J del distrito José Martí y el Micro 1-B del centro urbano Abel Santamaría, el Tivolí, y Versalles, por sólo citar los sitios de mayor convocatoria.
Atención especial reclama la Alameda del puerto, devenida como antaño en área de evolución competitiva de comparsas y carrozas frente al jurado, con su amplio graderío, la adecuada iluminación, el engalanamiento y el suficiente expendio de comidas y bebidas, de sombreritos, pitos y otros artículos de artesanía tradicional.
Especie de medidor de todos esos preparativos, resultan en la actualidad la celebración previo al jolgorio del carnaval acuático, el carnaval infantil, la invasión de la centenaria conga de Los Hoyos a las restantes agrupaciones, el pre-carnaval fijado siempre para el día anterior al inicio oficial, y las actividades planificadas para el verano.
LO MÁS ESPERADO
Todo Santiago de Cuba lleno de música, resplandeciente por los fuegos artificiales, y habilitado por doquier para saciar la sed y el hambre que despierta el disfrute sano, resulta insuficiente para contrarrestar la peculiar motivación que desatan el desfile y competencia de las agrupaciones carnavalescas frente al jurado.
Jóvenes, ancianos, trabajadores, amas de casa, lo más representativos del pueblo, se involucran de una u otra forma en ese espectáculo, que esperado por miles de espectadores resume meses de confección del vistoso vestuario, del ensayo de la música y preparación de la coreografía con su gallo “tapao” (sorpresa).
Divididas en congas y paseos, componen esas primeras agrupaciones Los Hoyos, Paso Franco, San Agustín, El Guayabito,
San Pedrito, Alto Pino, Veguita de Galo y Los Muñequitos, formadas en su gran mayoría por músicos empíricos, pero con el dominio de la percusión y la corneta china transmitido de generación en generación.
Félix Bandera Ble, el hombre que en los últimos 17 años ha dirigido la conga de Los Hoyos, confesó aGranma Internacionalque el potente toque de la agrupación lo dan la sangre y el corazón de sus músicos en respuesta a la multitud que arrolla espontáneamente, que se entrega con movimientos improvisados y temperamento.
En el otro grupo se encuentran los paseos de La Placita, Los Hombres-Carrozas, La Kimona, Los Textileros o de la industria ligera, El Tivolí, Heredia, Sueño, Los Muñecotes, el Paseo de Cultura, y las agrupaciones tradicionales Cabildo Carabalí Olugo, Cabildo Carabalí Isuama y La Tahona (Tumba Francesa).
Convertido en uno de los más premiados, La Placita se alista desde febrero, y aunque persisten muchas limitaciones su director Francisco Zalzabal de la Rosa manifiesta que jamás desmayarán, porque se trata de un compromiso con la comunidad, que siempre espera expectante la majestuosidad del vestuario y las evoluciones.
Aplaudidos en Cuba entera, Los Hombres-Carrozas deben su origen al diseñador y director Elio Miralles Rodríguez, quien a lo largo de 20 años ha sabido encontrar y exponer, la belleza que empleados inteligentemente pueden brindar materiales desechados, reciclables o de aparente escasa vistosidad.
Entre las carrozas representativas de entidades estatales distingue “Las Voluminosas”, proyecto de reciente creación que goza de mucha aceptación, consistente en un espectáculo rodante de gran colorido, cuyas bailarinas se destacan por su obesidad, y la agilidad y gracia para el baile.
Fehaciente muestra de la expresión cultural popular del festejo, lo constituye el hecho de que no representa un sustento para esos grupos portadores. Anteriormente los premios recibidos eran en metálico, pero ahora se compite por el disfrute y el amor de las tradiciones de sus respectivas barriadas, por el clamor popular.
Tal ha sido el impacto del Carnaval Santiaguera en todos los tiempos, que para llevar a cabo el asalto al cuartel Moncada, hecho que marcaría un jalón en la historia de Cuba, su artífice Fidel Castro escogería a Santiago de Cuba precisamente en plena celebración, como fue la madruga del 26 de julio, que jubiloso rememora cada año este pueblo.
Decir en síntesis, Santiago de Cuba, bien podría ser calor por el ardor natural de su gente y los rayos del sol, podría ser terremoto por el temperamento en que masivamente todos reaccionan o por los frecuentes movimientos sísmicos, podría ser historia resumida en su título de Ciudad Heroína, pero por derecho propio también podría ser Carnaval Santiaguero.
Sortilegio de ritmos, colores, sabores, de olores y calor, capaz de subyugar espontáneamente todos los cinco sentidos y estremecer al más impávido sin distinción de raza, sexo o procedencia social o geográfica, así de simple y complejo es el Carnaval Santiaguero.