Propuestas culturales para difundir huellas de presencia francesa

Categoría: Aniversario 500
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peña celosiaVarias propuestas culturales difunden en esta ciudad la influencia de la presencia francesa que data de siglos atrás, como es la Peña La Celosía, donde se habla de tradiciones, antiguos cafetales, bailes, música y arquitectura.

Organizada por la Asociación Hermanos Saíz y la Oficina del Conservador, tiene por sede el Centro de interpretación y divulgación del patrimonio cafetalero Casa Dranguet, en el cual se conjuga el saber sobre la historia del cultivo en Cuba, manifestaciones artísticas y degustaciones de la bebida.

En el inmueble, que perteneció a Carlos Dranguet, descendiente de franceses e importante hacendado cafetalero y comerciante, tienen lugar descargas musicales y de poesías, presentaciones de libros, lecturas y otras acciones que amplían el conocimiento de los participantes.

Muy cerca, en el Centro Cultural Francisco Prat Puig, se realiza mensualmente el Jueves de la Cátedra, auspiciado por la Cátedra de Estudios franco-cubanos y caribeños Montaigne-Montesquieu, de la Universidad de Oriente.

Interesantes temas fueron tratados en abril y mayo, como las casas de café que funcionaron en la ciudad desde finales del siglo XIX: espacios de intercambio y vida social, y la relación de José Martí con autores franceses de literatura para niños, respectivamente.

También por estos días se exhibe en el corredor del antiguo Ayuntamiento una muestra fotográfica del Museo Cafetal La Isabelica, ubicado en las alturas de la Gran Piedra, que el 18 último cumplió 55 años de fundado.

En la antigua casona señorial está colocada la placa que reconoce como Patrimonio de la Humanidad al Paisaje Arqueológico de las primeras plantaciones cafetaleras en el sudeste de Cuba.  

Gran valor testimonial tienen las imágenes, donde aparece el investigador santiaguero Fernando Boytel Jambú, quien rescató la edificación e instalaciones para procesar el grano.

En esta ciudad muchos historiadores y estudiosos han escrito sobre las huellas francesas, como la Doctora Aída Morales, autora del libro El signo francés en Santiago de Cuba.

Como consecuencia de la Revolución de Haití (1792-1803)  llegaron al sur de la región oriental miles de emigrantes franceses con sus esclavos, quienes se asentaron en barrios urbanos y zonas rurales, trayendo consigo la correcta metodología para el cultivo del café.

Precisamente este mes de mayo fue dedicado en Cuba a la cultura francesa, como forma de estrechar los lazos de amistad que unen ambas naciones.

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