Museo Nacional del Transporte: a sus tres décadas bulle con aires conquistadores

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Museo Nacional del Transporte entradaEra agosto de 1985 cuando llegó a La Punta la colección sobre la historia del transporte por carretera desde los tiempos primitivos, donada a Cuba por Fermín Fernández Hurtado, como gratitud a los cubanos que prestaron servicio en su tierra durante la guerra civil española.

Para entonces florecía el Parque Baconao y se trabajó arduamente para el 28 de enero de 1986 montar la exposición e inaugurar el Museo Nacional del Transporte, único de su tipo en el país.

Al mismo tiempo se creó el Club de Automóviles Clásicos y Antiguos. Sus integrantes realizaban recorridos por la ciudad y otras actividades afines con el automovilismo.

“En una visita de Fidel Castro al Parque Baconao se le mostró un video sobre lo que realizábamos y propuso que se recuperaran todos esos autos antiguos. Le explicamos que pertenecían a particulares. Y se dio la autorización de 40 carros modernos para cambiarlos”, explicó a Sierra Maestra el ingeniero Roberto Pérez Mirabent, fundador y especialista del Museo Nacional del Transporte.

“Realizamos el trabajo de búsqueda durante tres años por toda Cuba. Tratamos de encontrar los más importantes dentro de la industria automovilística y que fueran significativos tanto para la historia del transporte como para la de nuestro país.”

Así, a 25 kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba, se halla una joya de la cultura nacional e internacional que muestra una colección de 46 autos y unas 2 mil cien piezas en miniatura.

Cada uno de estos tiene una historia que contar. Algunos exclusivos en su producción, otros en su mecánica y también aquellos que pertenecieron a figuras importantes como el Ford Coupe H.T de 1956, cuya primera propietaria fuera la vedette Rosita Fornés.

Carro de Rosita Forné

Asimismo se conserva el automóvil en el que Raúl Castro se trasladaba el día 26 de Julio de 1953 cuando asaltó el Palacio de Justicia.

Se halla además una de las dos primeras limosinas que se importaron al país después del triunfo de la Revolución, así como el primer minicoche que se fabrica en la historia del automóvil.

Hasta un carro de bomberos tiene su espacio. Fue un obsequio del Presidente Mendieta en 1937 a Santiago de Cuba. Y se mantuvo activo en la ciudad de Baracoa hasta 1988 que se recupera, se repara y se traslada al museo.

Algo curioso resulta un auto artesanal realizado en el municipio de Songo-La Maya, cuyo propietario fue Longino Sánchez. Es una pequeña obra de arte, una imitación de los carros norteamericanos de los años 50.

Carro hecho en La Maya

Estas y otras reliquias se atesoran en el un tanto olvidado sitio que intenta revivir tras sus tres décadas de fundado.

La instalación se afectó mucho tras el paso del huracán Sandy y se perdieron algunos autos y muchas piezas en miniatura, pero sus siete trabajadores laboran con desenfado para desenterrado de la frialdad y la distancia.

Tal vez sea un buen momento para que la instalación se incluya en los paquetes de paseo por la zona de Baconao y constituya un punto de encuentro para turistas nacionales y extranjeros.

Otras intenciones no pueden perderse de la mira como la de buscar un modo de disponer de combustible para de vez en vez arrancar los carros, proceso que ayuda a la preservación y conservación del vehículo.

En la conversación con el museólogo y con Yoandris Mendoza Armas, administrador de la instalación, se comentó también sobre la importancia de recuperar autos que están en poder del estado y aumentarían el patrimonio expositivo del museo.

Conservar este recinto ha costado horas de sacrificio e inventos, pues a veces pinturas y piezas no se encuentran con facilidad. En ocasiones es gracias a algunos amigos que se garantizan las originales.

Sin embargo, ha sobrevivido a vendavales y olvidos, y a 30 años de su fundación sigue siendo fuente de cultura y sitio de esparcimiento.

Museo del Transporte

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