Una exposición acerca de las fortificaciones de los Antonelli en Cuba y otras naciones caribeñas y latinoamericanas durante los siglos XVI y XVII se exhibe hoy en la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC) de Santiago de Cuba.
Mediante grandes pancartas y notas biográficas la muestra refleja significativas obras dejadas por esa familia de grandes arquitectos e ingenieros italianos cuya impronta se aprecia fundamentalmente en construcciones defensivas de extensos territorios, con expresiones formales homogéneas y de gran monumentalidad.
A la arquitectura militar primigenia de los Antonelli se debe el primer plan protector en la región americana y de ello son evidencias las fortalezas de San Felipe del Morro, en Puerto Rico; Santiago de Araya, en Venezuela; San Lorenzo el Real de Chagre, en Panamá; y San Juan de Ulúa, en Veracruz, México.
Los Castillos de San Pedro de la Roca del Morro, en la entrada de la bahía de esta ciudad, y de los Tres reyes del Morro, en la de La Habana, así como el enclave de La Punta, en la capital cubana, fueron concebidos por integrantes de esa notable estirpe europea.
Con piezas que concitan la admiración tras el paso de los siglos, la huella de Los Antonelli se esparce también por España, Portugal, Gibraltar, Marruecos y en los baluartes de Santa catalina y San Lucas, en Cartagena de Indias, Colombia.
De ese legado, varios exponentes son Patrimonio de la Humanidad y confirman la trascendencia del quehacer arquitectónico y de ingeniería de Bautista y Juan Bautista Antonelli y su pariente Cristóforo de Roda.