Siete joyas coloniales cubanas

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conquista de cubaTestigos excepcionales del devenir en Cuba, principales reservorios del patrimonio arquitectónico, cultural e histórico, las siete ciudades más antiguas de esta nación latinoamericana, que coinciden con las primeras villas fundadas por los españoles en la época de colonización, son urbes encantadoras, verdaderos museos vivientes, capaces de seducir por los detalles que han atesorado en cinco siglos de desarrollo.

Conservan en el tiempo el legado tangible de una arquitectura donde conviven estilos de diferentes centurias y corrientes. En ellas se pueden encontrar una casona colonial de tejas, altos ventanales, vitrales y portales corridos junto a una enrevesada fachada del más delirante estilo Art Nouveau o increíble eclético.

Desafían el tiempo verdaderos gigantes que hicieron frente a corsarios y piratas, también otras construcciones que vieron nacer importantes hombres de las ciencias y las letras, paradigmas a nivel universal. Algunos edificios, incluso, se erigen como los más antiguos del continente, entre los más bellos o los más altos de su tiempo.

Cuba, siete joyas y cinco siglos de historia

En 1510, dieciocho años después de haber llegado a Cuba la expedición española dirigida por el marino Cristóbal Colón, comenzó la conquista y colonización de la mayor isla del Caribe, proceso relativamente pacífico que dotó a la nación de siete ciudades consideradas joyas históricas y arquitectónicas, pues preservan muchas características únicas, seductoras y originales.

Entre los años 1512 y 1519, fueron fundadas las villas Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, San Salvador de Bayamo, Santiago de Cuba, Santísima Trinidad, Sancti Spiritus, Santa María del Puerto del Príncipe (hoy Camagüey) y San Cristóbal de La Habana. En la actualidad ellas aún preservan parte del encanto y el halo que da la antigüedad que las ha hecho trascender, modelo cercano al ideal de las colonias españolas en América.

Sin embargo, son La Habana, Santiago de Cuba y Trinidad las que mejor mantienen sus centros históricos, con gran proporción de edificaciones y plazas y esquinas antiguas, supervivientes al paso de los años y preservando ese ambiente único que entrelazan la arquitectura, la historia y la cultura.

En el caso de las partes más antiguas de La Habana y Trinidad han sido proclamadas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, y en Santiago de Cuba se trabaja por alcanzar tal reconocimiento.

Baracoa, la primada de Cuba (1511-1512)

Ubicada en el extremo nororiental de la isla de Cuba, fue la primera villa fundada por los españoles en el proceso de colonización, también la primera capital del país caribeño y en ella radicó, además, el primer obispado.

Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, fue el nombre que le diera el Adelantado Diego Velázquez al bautizar el 15 de agosto de 1511 este territorio, que lejos de ostentar la grandeza de una gran urbe, preserva el encanto de un villorrio provinciano, atado a la tierra y unas costumbres muy prístina.

La ausencia de una arquitectura sorprendente se suple, además, con una exuberante naturaleza, una de las más espléndidas y ricas del país, capaz de desafiar la imaginación más fértil. Este territorio, uno de los más caribeños del archipiélago y de la región, está situado a los pies de una limpia bahía, cruzado por calles sinuosas y una vida muy animada.

Baracoa es, sin dudas, un paraíso para los amantes de la ecología por su gran biodiversidad, y los adeptos al turismo de naturaleza, producto genuino matizado también por los más de 60 sitios arqueológicos que sobreviven en la localidad como huella de la cultura taína, la más avanzada de la Isla a la llegada de los españoles.

Como curiosidad, en Baracoa se pueden observar antiquísimas tradiciones cubanas, relacionadas con el cultivo y la explotación de cacao, coco, y café. En la Iglesia Mayor se exhibe la Cruz de la Parra, una de las 29 que plantara Cristóbal Colón en las tierras de América, considerada, además, la primera reliquia cristiana en el Nuevo Mundo. Su autenticidad ha sido probada científicamente y es la única que sobrevive de aquel hecho.

Bayamo, cuna de la nacionalidad cubana (1513)

La segunda villa instituida en el avance de los colonizadores españoles a Occidente se ubicó en 1513 en el centro de la más extensa cuenca hidrográfica del país y territorio vastamente poblado por indígenas.

La villa de San Salvador de Bayamo, rica en tradiciones e historia, se le conoce también como la urbe cuna de la nacionalidad cubana al ser escenario histórico de importantes hitos del acontecer nacional: fue capital de la República en Armas cuando los cubanos se alzaron por vez primera contra el poder colonial español en 1868.

En esa localidad se compuso y cantó por primera vez el Himno Nacional, y es la ciudad cuyos habitantes prefirieron incendiarla antes que entregarla nuevamente al poder monárquico. Es también la tierra natal de grandes próceres, como el amado Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, quien liberó sus esclavos y los invitó a incorporarse a la gesta independentista.

A pesar del fuego insurrecto, hasta la actualidad llegan vestigios de sus orígenes fundacionales, pues aún se conserva partes originales de la antigua Iglesia Parroquial e innumerables e invaluables sitios históricos.

Los Bayameses conservan la tradición de transportarse en coches tirados por caballos a la usanza colonial. Pasearse por la ciudad sobre este vehículo del siglo XIX es una propuesta atractiva y una manera de revivir el pasado. Interesante resulta también el retablo de los Dolores de la Iglesia Mayor, hoy catedral, una obra artesanal del siglo XVII, exponente genuino del barroco cubano.

Trinidad, un viaje al pasado colonial (1514)

Ninguna ciudad cubana conserva mejor su pasado colonial y fundacional como lo hace Trinidad, que preserva, casi inalterados, conjuntos arquitectónicos de gran valor: calles, plazas y plazuelas empedradas, edificaciones cubiertas con tejados de barro, con estilos arquitectónicos provenientes de Andalucía y Canarias.

Como detenida en el tiempo en su disposición medieval y constreñida al breve espacio entre el macizo montañoso del Escambray y el mar, la localidad es testimonio de una época de encanto y belleza urbanos, derivado de su posterior esplendor azucarero en el Valle de los Ingenios. Caminar por las calles y plazas de su centro histórico puede resultar un viaje en el tiempo, tal vez hasta los años de principios del Siglo XIX.

Aún en nuestros días, tan invadidos por la tecnología y la premura, de esta villa seducen sus calles adoquinadas y empedradas, las aceras de ladrillos y losas bremesas, sus casas asombran los mediopuntos de persianas en abanico, los aleros con pretiles y copas, las coloridas mamparas y vitrales.

Trinidad es considerada una joya cultural de Cuba, un museo viviente reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Al peregrinar por esta hermosa urbe, resulta un pecado no recorrer la Plaza Mayor, considerada por los especialistas como la segunda de importancia en el país, después de la Plaza de la Catedral, en La Habana.

Sancti Spíritus, cuna de la guayabera (1514)

La guayabera es, quizás, una de las prendas de vestir más famosas en América. Artistas cubanos como Joseíto Fernández, autor de La Guantanamera, Benny Moré y Compay Segundo, pasearon el antológico atuendo por diversos escenarios y geografías del mundo entero.

Cuenta la tradición que en Sancti Spíritus, una de las primeras siete villas fundadas por los españoles en Cuba, nació esa ropa tan cubana, tradicional y famosa. Algunos dicen que al comienzo la llamaban yayabera, porque la usaban los campesinos de las cercanías del río Yayabo, después, se les llamó guayabera, por la costumbre de llenar sus útiles bolsillos con la deliciosa fruta la guayaba.

Se dice también que un buen día un campesino de la zona le pidió a su esposa que le hiciera una camisa cómoda para trabajar en el campo. La señora cumplió el encargo sin imaginar que su novedoso diseño iba a popularizarse, primero entre los moradores de esa región, y luego mundialmente.

En el XIX se produjo en Sancti Spíritus un verdadero afán constructivo y abundaron las edificaciones de gran calidad, algunas de las cuales perduran hasta hoy. Está el puente sobre el río Yayabo, de estilo romano, único de su tipo que sobrevive en el país y principal ícono de la urbe. Fue levantado a principios de esa centuria y es una sólida estructura de cal, arena, y ladrillos, compuesta por cinco arcos.

Según algunos historiadores, fue en los predios de esta antigua comarca española donde se ofició la primera misa en Cuba. También fue este el primer escenario donde una voz ibérica defendió los derechos de los indígenas que poblaban la nación antes de la llegada de los españoles.

Camagüey, tierra de tinajas y calles empedradas (1514-1515)

La villa de Santa María del Puerto del Príncipe, antigua demarcación colonial que pertenece en la actualidad a la provincia cubana de Camagüey, posee el trazado urbano más asimétrico de todas ciudades del país caribeño. Sus calles a veces semejan un laberinto y en algunos se puede comparar con una compleja tela de arañas, capaz de desorientar el más avezado transeúnte y sorprenderlo con increíbles visuales, callejuelas, y entramados urbanos.

Caminar por su centro histórico es descubrir sorpresas en cada esquina. En su centro histórico existe la que quizás sea la calle más corta y estrecha de Cuba. También están iglesias, plazas y mansiones coloniales con patios interiores presididos por grandes jarras hechas de arcilla.

Se le conoce también como Ciudad de los Tinajones, por los enormes recipientes que proliferaron, forma más popular de almacenar el agua por largo tiempo debido a lo seca de la región. Aún hoy se conservan en muchas casas de la época muchos de ellos, de diferentes tamaños, devenidos íconos que identifica la urbe.

A partir del siglo XVII fue una de las localidades más ricas de la Isla. De este siglos datan la Plaza de San Juan de Dios -la más representativa del periodo colonial por su arquitectura-, la Iglesia de la Soledad y la de la Merced, que atesora la mayor pieza de plata en la Isla. Se trata de un Santo Sepulcro que se construyera con parte de las 23 mil monedas de ese metal que donara un devoto.

Santiago de Cuba, la capital del Caribe (1515)

La ciudad de Santiago de Cuba es una de las primeras villas cubanas que mejor conserva sus características coloniales fundacionales. Testigo de tal afirmación es el parque Céspedes, antigua Plaza de Armas y principal espacio público de la urbe, que mantiene la estructura según las antiguas ordenanzas de Las Leyes de Indias.

Se destaca la catedral, primera de su tipo en Cuba, también el palacio de gobierno, que es un majestuoso edificio de tipo colonial, y la casa del primer gobernador, el Adelantado Diego Velázquez, que es, a su vez, la vivienda más antigua de América.

El centro histórico de la ciudad, declarado Monumento Nacional por sus excepcionales valores históricos, culturales y arquitectónicos, acoge la sede de la Tumba Francesa La Caridad de Oriente, considerada por la UNESCO patrimonio inmaterial de la humanidad. También muy cerca del corazón de la urbe está el primer museo de Cuba, la Casa de la Trova, donde nació el emblemático género musical, y la calle Heredia, donde se localiza la casa natal de José María Heredia, primer poeta romántico del continente.

Otros sitios muy vinculados al devenir de esta antigua villa colonial española, y que cada año atrae a miles de visitantes, son la Fortaleza San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad desde 2007, el Santuario de la Virgen de la Caridad de El Cobre, la Santa Patrona de Cuba, y los antiguos cafetales franceses de la Gran Piedra, huella indeleble de las migraciones de colonos y esclavos que huyeron de Haití. Allí se observan algunos de los paisajes naturales más sorprendentes de la nación caribeña.

Son también muy famosas en Santiago de Cuba algunas de sus fiestas populares, con varias centurias de edad, como el Carnaval, escenario natural de grupos portadores de las más arraigadas tradiciones de los cubanos, mezcla de las culturas españolas, africanas, aborígenes, francesas, con otras influencias.

La Habana, capital de todos los cubanos (1515-1519)

Urbe cosmopolita, comunicativa y abierta, La Habana es también una ciudad que sabe vivir su vida interior con verdadera intensidad e interesantes misterios aún por develar. La antigua villa de San Cristóbal de La Habana, fundada entre 1515 y 1519, es en la actualidad uno de los principales polos turísticos de Cuba, y la capital de la nación.

Su majestuosidad la enaltecieron las macizas fortalezas abaluartadas que custodian aún este antiguo asentamiento colonial y preservado como pocos en su desarrollo y concepción urbanística primigenia.

La Habana ha sabido conservar, como pocas ciudades americanas, el patrimonio arquitectónico de su pasado colonial, que el viajero no se cansa de admirar. Es por ello que su Centro Histórico fue declarado monumento nacional por el Gobierno Cubano en 1976 y Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, en 1982.

Esta urbe es en la actualidad uno de los destinos turísticos de mayor auge en el Caribe. Fe de ello dan sus hoteles de lujo, tanto en la zona histórica, como en la playa y Miramar. Aquí existen tradiciones, museos e instituciones que son verdaderos baluartes para la humanidad, lo que la hacen un atractivo puerto priorizado en América Latina y el Caribe. En la actualidad la ciudad recibe más de un millón de visitantes al año.

La ciudad natal del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, es el epicentro de la vida cultural, económica y política del país. Entre sus principales atractivos están las antiguas fortificaciones españolas, el majestuoso Capitolio Nacional, la calle 23 del Vedado –quizás la más populosa del país- además de su centro histórico.

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