A la vista de transeúntes, en medio del frenesí constructivo que vive hoy Santiago de Cuba por el jolgorio conmemorativo del medio milenio, el Hotel Imperial (en la céntrica y populosa calle Enramadas) ya comienza a brillar y deslumbra a quien desde la calle, observa su elaborado y ecléctico diseño resaltado con iluminación monumental.
Esta joya de la arquitectura oriental, fruto del ingenio y talento creador de Carlos Segrera, a un ritmo verdaderamente acelerado, deja atrás la triste imagen que por décadas mostró, para ahora convertirse en un inmueble sobrio y elegante, fruto de una de las inversiones más
importantes que acomete el sector del turismo en la urbe.




Comentarios
Por favor no vamos hacer une historia de quien puede o no entrar al hotel, como en todos los paises del mundo el que puede entre y el que no pueda no entra a consumir no hay nada de que polemicar, ademas ese dinero que se invirtio ahi hay que sacarlo.
Porque todo el mundo sabe que ya dejamos atrás esa oscura etapa de exclusión , ahora va como en todas parte del mundo y como siempre fue el qu tenga la posibilidad de ir , el disfrutar cualquier
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