El primer nombramiento oficial que tuvo la ciudad de Santiago de Cuba para Historiador ocurrió en abril de 1945, cuando el Ayuntamiento aprobó a Raúl Ibarra Albuerne para ese cargo.
Entonces la condición exigida era que el designado fuera poseedor de un archivo y pormenores de la localidad, a la par de tener publicaciones sobre esos particulares, por lo menos en los tres años anteriores.
Nacido en esa oriental urbe el 23 de julio de 1901, Ibarra Albuerne desde muy joven se vinculó al periodismo y en particular a publicaciones como La Región, Prensa Universal y Prensa Libre.
También en el periódico Oriente mantuvo secciones fijas sobre la historia local, tales como Un día como Hoy, De nuestro Santiago de Antaño y Nuestras Calles.
Su vida tuvo mayor vinculación con el órgano municipal de gobierno, donde luego de algunos puestos en el Ayuntamiento administró el cementerio de Santa Ifigenia, hoy Monumento Nacion
Se esmeró allí en el cuidado de sus monumentos, por cuanto procuró toda mejoría posible para mantener los valores y el estado de conservación.
En enero de 1946 se instaló como Historiador de la Ciudad de Santiago de Cuba y mucho hizo en esa responsabilidad, sobre todo en la divulgación de la historia local y a favor de proteger la documentación como las Actas Capitulares del período colonial y colecciones de la prensa.
Se dedicó, además, a la dirección técnica de los trabajos de reorganización del Museo Emilio Bacardí, primera institución de su tipo creada en Cuba.
Fallecido en mayo de 1966, los santiagueros le deben mucho a su gestión y obra, recogida en periódicos y libros cuidados celosamente en la biblioteca principal de su localicad natal.
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