A pesar de su corta historia, de poco más de siglo y medio, el ron ligero cubano mantiene hoy su paso conquistador e impetuoso por innumerables sitios del planeta, y junto a él viaja el sabor más auténtico de la isla caribeña.
Para orgullo de su pueblo y de la ciudad de sus orígenes, Santiago de Cuba, este símbolo de identidad y cubanía no importa que sea blanco o dorado, añejo o joven, es un producto refinado y exquisito que se logra con extremo cuidado a partir de mezclas, secretos, intuición y mucho entusiasmo creativo.
La paleta de sabores de esta bebida es muy variada, en ella se combinan la dulzura de la caña de azúcar con la historia, las tradiciones y los conocimientos legendarios que celosamente resguardan los maestros del añejamiento.
Santiago de Cuba, antes de convertirse en 1862 en cuna de una de las bebidas más célebres del mundo, ya albergaba tesoros históricos como la primera casa de América, la primera catedral del país o el primer museo de la mayor de las Antillas.
A ese rico patrimonio de casi 500 años, le sumó un sabor genuino que gana nuevos adeptos, nacido en la Catedral del Ron Ligero Cubano, lugar desde donde se expandió hacia toda Cuba este tipo de bebida que hoy se reconoce internacionalmente en marcas como Havana Club, Santiago de Cuba, Cubay, Varadero y Caney, pertenecientes a la Corporación Cuba Ron S.A., y que ostentan la Denominación de Origen Protegida CUBA.
Santiago de Cuba, cuna del ron ligero cubano
Para muchos entendidos en la materia, los mejores rones de Cuba –y por ende entre los mejores del mundo– se fabrican en la ciudad de Santiago de Cuba, a más de 850 kilómetros de La Habana y una de las siete primeras villas coloniales fundadas por los españoles en la isla caribeña.
En esa urbe de casi medio milenio de edad, permanece en custodia el secreto de elaboración del ron ligero cubano, una exquisita mezcla que se transmite de generación en generación, y que tiene como sagrado lugar la Catedral del Ron Cubano, o como también se le conoce: bodega “Don Pancho”.
Allí se ponen en práctica las genuinas tradiciones de más de siglo y medio de antigüedad, relacionadas con la técnica de la destilación y del añejamiento en barriles de roble blanco, lo que le da una terminación y garantiza la calidad de la bebida.
El nombre de Don Pancho se debe a que su primer encargado se llamó Don Francisco Savigne y Lombard, al que le llamaban Pancho. Este hombre participó en la guerra de 1895 junto a Emilio Bacardí Moreau, quien fue el primer alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba.
En aquel momento, principios del siglo XX, Bacardí era el presidente de la compañía ronera y cuando en 1922 se abre la nave de añejamiento, nombra a Francisco Savigne como encargado.
La nave Don Pancho es la más grande en extensión del país, también en cantidad de líquido añejado y, por tanto, de todas las que existen en Cuba, es la que más barriles alberga. Ahí se guardan las bases añejas de rones más antiguas que hay en nuestro país. Por ello se le denomina Catedral: porque es el lugar sagrado donde reposan en estado de añejamiento esas bases, por muchísimos años.
Todos los roneros cubanos reconocen ese sitio, ubicado en el Paseo La Alameda, muy cerca de la estación de ferrocarriles, como la Catedral del Ron Cubano. Y al igual que las personas cuando vienen a Santiago de Cuba, desde todas las partes del mundo, desean ir a El Cobre a visitar el santuario de la Virgen de la Caridad, porque es la Patrona de Cuba, los fabricantes del ron cuando vienen a esta antigua villa colonial, quieren ir a Don Pancho.
Otras características que le dan tal distinción al sitio es que al alojar los volúmenes más grandes de esa bebida en la nación caribeña, es posible producir en los rones especiales, en ediciones limitadas, con gran calidad y un alto grado de añejamiento, una delicia de coleccionistas y personas con paladares exquisitos.
En la población que habita en el lugar donde surgió el legendario Ron Ligero Cubano existen varios mitos relacionados con este hecho, que también han ayudado a promocionar la nave Don Pancho como la catedral de esa bebida.
Se dice que el clima de la urbe, uno de los más calientes del país, junto al movimiento de la tierra, también una de las zonas donde se registran la mayor cantidad de terremotos del archipiélago, son dos “secretos” del codiciado néctar, junto a la historia, idiosincrasia y tradiciones de los santiagueros.
Otro de sus “misterios” es que la bebida dentro de las barricas nunca se duermen o sea, siempre la despierta el tráfico del ferrocarril, evitando las incrustaciones que tanto perjudican su proceso de añejamiento.
Santiago de Cuba, donde nació la marca más vendida de ron
En la ciudad de Santiago de Cuba, en el mismo lugar donde hoy se añejan los rones ligeros cubanos, nació la marca Bacardí, la marca de mayor venta en el mundo y que hoy se consigue en 150 países y produce 28 millones de dólares en ganancias cada año.
Quien llega a esta suroriental urbe no debe dejar de conocer la Catedral del Ron Cubano, conocida también como la Casa Bacardí, un sitio donde el visitante entrará a otro mundo con exhibiciones interactivas que hacen hincapié en las raíces cubanas del Bacardí con visitas guiadas cada 15 a 30 minutos y que duran alrededor de 45 minutos.
El recorrido por el lugar se realiza por siete zonas diferentes que se establecen tanto en la historia de la empresa y el proceso de toma de ron. Allí se pueden ver barriles especiales, algunos verdaderas reliquias con más de 75 años de uso, que permiten oler los efectos de la madera encubado, el envejecimiento y acabado, así como las distintas marcas de Bacardi que se ofrecen.
El turista podrá ver algunas de las bebidas más exquisitas, entre ellas los rones Carta Blanca, Añejo, Añejo Superior con 11 Años de añejamiento y los famosos Extra Añejo con 12 Años, 20 Años y 25 Años de añejamiento, respectivamente. Algunas de esas joyas que solo pueden obtenerse en Cuba, la Perla de las Antillas, nación que ha ganado un lugar en la historia del ron ligero.