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Rehabilitan edificio para taller regional de restauración y conservación de bienes muebles
- Detalles
- Categoría: Aniversario 500
- Escrito por Rafael Carela Ramos
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La rehabilitación de un vetusto edificio situado en Aguilera y San Félix, a una cuadra del Ayuntamiento, el Parque de Céspedes y el Gobierno Provincial, en el centro histórico de Santiago de Cuba, llama la atención por el volumen de la edificación.
Se trata de lo que será la sede del Taller Regional de Restauración y Conservación de Bienes Muebles (museables), cuya inversionista es la ingeniera Vivian Castilla Cobas, en representación del Centro Provincial de Patrimonio; la proyectista principal, arquitecta Leonor Aportela Gilling, de la Oficina del Conservador de la Ciudad; y el jefe técnico de la obra, arquitecto Daniel Fernández Aldana.
La rehabilitación del edificio, que comenzó el 24 de noviembre del 2014, con un área de 770 metros cuadrados, es realizada por la Empresa Provincial de Industrias Locales AUGE, a un costo inicial de 390 824 pesos, de estos, el 40 %, es decir, 156 329.60 en CUC, por conceptos de terminación, acabados y transportación, además de la participación de Zeti de Palma Soriano y Cometal de Santiago de Cuba, según nos informó el arquitecto jefe.
Un poco de historia
“Este inmueble –expone la arquitecta Leonor Aportela- fue construido en el año 1921 y proyectado por el maestro de obras Gerardo Vega. La construcción original constaba de dos niveles, la planta baja ejecutada completamente de hormigón armado y la segunda con muros exteriores de ladrillos, columnas de hormigón y tabiques ligeros, la cubierta era de cerchas de madera y tejas francesas, con falso techo de malla metálica revestida de mortero de arena y cemento, enlucida con masilla de cal y cemento”.
En la década de los ‘80 del siglo XX, el piso superior fue habitado por las oficinas de la delegación de Comercio Exterior, mientras que su planta baja fue reservada para el taller de Especialidades Ortopédicas de la Empresa de Servicios a la Población. Desde finales de los años 90, el inmueble pasó a ser dependencia de la Dirección Provincial de Patrimonio, la cual concibió un nuevo uso espacial como local anexo al museo provincial Emilio Bacardí Moreau, para desarrollar las funciones de oficinas, almacenes y talleres de restauración de obras de arte y piezas museables.
“En el año 2000 –acota la arquitecta Aportela-, se realizó la primera solicitud para un proyecto donde se pretendía ubicar en el edificio, además de este taller, algunas dependencias del museo Bacardí, todo esto distribuido en tres niveles.
“El proyecto contemplaba la demolición de la estructura portante interior, así como la cubierta del original, pues esta se encontraba en muy mal estado de conservación y no ofrecía seguridad. Se proyectó entonces el edificio con estructura metálica que asimilaba los tres niveles.
De esta etapa se comenzaron a ejecutar las demoliciones, pero no se concluyeron, por esta razón es que el inmueble no presenta la cubierta ni los elementos componentes del segundo nivel, aunque se conserva la fachada, que está en buenas condiciones. Se llegaron a ejecutar, además, los elementos de la estructura metálica, encontrándose en el taller donde se conformaron, en Contramaestre”.
La proyectista principal precisa que ahora se trabaja en dos niveles; los talleres de metales y carpintería del inmueble están proyectados para el primer nivel, debido a las vibraciones y el peso de los equipos a emplear en estas áreas, además de otros locales destinados a oficinas; mientras que los de pintura de caballete, artes decorativas, documentos y textil, estarán en el segundo nivel.
En el caso de los almacenes, uno pertenecerá al museo Bacardí con su acceso independiente, otro pertenecerá al centro de restauración, que se utilizará para recepcionar las piezas que llegan de otras provincias, y otro para ubicar aquellas que han sido trabajadas y están en espera de su recogida.
Un taller de importancia y utilidad
El Taller Regional de Restauración y Conservación santiaguero será el segundo del país, cuyo objetivo es crear un espacio que dé respuesta a la necesidad del territorio de restaurar y conservar obras museables, por la riqueza cultural, la cantidad de museos que hay en el territorio y las crecientes demandas de su conservación, además de que abaratará los costos de los trabajos que requieran otras provincias, más cercanas a Santiago de Cuba que a La Habana, pues ya no tendrán que llevar sus piezas a la Capital.
En la inversión laboran 21 trabajadores de Industrias Locales, entre albañiles, carpinteros, plomeros, electricistas y ayudantes, quienes dicen estar comprometidos con sus tareas.
Referimos esto porque inicialmente esa fecha era el 31 de mayo del año en curso. ¿Por qué no se cumplió?, le preguntamos al arquitecto Fernández Aldana, jefe técnico de la obra.
“En realidad fue por la no entrada a tiempo de recursos como cemento, bloques y tuberías sanitarias –explicó-. Ahora nos hemos propuesto terminar la fachada para el 30 de junio y el primer nivel del edificio a principios de julio, en saludo al aniversario 500 de la villa de Santiago.
“Agradecemos al Partido y al Gobierno de la provincia el apoyo que nos han dado -dijo-, y por las reiteradas ocasiones en que nos han visitado para constatar en avance físico de la obra. Haremos todo lo necesario por cumplir nuestros compromisos”.
