La hacienda Fraternidad, epicentro del proyecto internacional Los Caminos del Café, continúa hoy sus transformaciones en medio de complejas faenas para devolverle su esplendor y abrir las puertas a ese parque arqueológico en el sureste cubano.
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Yaumara López, directora de ese programa, auspiciado por la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), la fundación franco-belga Malongo y la Unión Europea, precisó en declaraciones a Prensa Latina que algunas labores se tornan difíciles por tratarse de un inmueble con un interesante entramado estructural de madera.
Añadió que son piezas de grandes dimensiones, que deben ser de determinados tipos de ese material y con características específicas y otros requerimientos, en una sustitución que está en marcha principalmente en aquellos puntos donde los originales estaban en mal estado.
A la par de esos trabajos, apuntó López, avanzan en la restauración de muros perimetrales, los secaderos y tanques de fermentación, aunque otros objetivos de la vivienda principal deben esperar por la terminación de las tareas con las estructuras de madera.
Ubicado en los consejos populares de Ramón de Las Yaguas y El Escandel, el proyecto tiene como accidente geográfico principal la meseta de Santa María del Loreto, de extraordinarios valores naturales e insertado en el paisaje arqueológico de los antiguos cafetales franceses del sur-oriente cubano, Patrimonio Mundial.
Localizados entre esta provincia y la de Guantánamo, son 171 los antiguos emporios agrícolas incluidos en esa condición del Patrimonio de la Humanidad y la OCC aplica un plan de manejo integrado y de gestión de ese paisaje que está organizado en los circuitos uno y dos.
El primero, correspondiente a la Gran Piedra, abarca los cafetales La Idalia, La Isabelica, La Gran Sofía, Las Mercedes y La Siberia, mientras que el segundo, con Fraternidad como eje, incluye el de ese nombre y los de San Felipe, San Juan de Escocia, San Luis de Jacas y Santa Paulina.