La lactancia materna es una garantía de salud y desarrollo adecuado para tu bebé. Y como transcurre hasta el miércoles próximo la Semana mundial de la lactancia materna, ponemos a disposición de nuestras lectoras y lectores consejos útiles para amamantar.
• Entrevista al general de brigada ® Demetrio Montseny Villa, con motivo del aniversario 40 de la caída de Frank País. El entrevistado falleció el 27 de junio de 2011. Este material no ha sido publicado en ningún órgano de prensa escrita. Como homenaje a Frank, y al propio Villa, lo reproducimos hoy

Ismael Paz Ayarde ha encontrado el secreto de la eterna juventud: aprender constantemente. Tiene 54 años, es Técnico de nivel medio en Máquinas y Herramientas, y además, en Refrigeración. Lleva 28 años trabajando en la Empresa Laboratorio Farmacéutico Oriente y se presume que haya aportado más de siete millones de pesos al país con su labor.
Obtuvo el Premio de Mayor Impacto a nivel nacional en la Ecoanir 2016, por su máquina envasadora de líquidos para hemodiálisis, y en 2018, a nivel provincial. Es sencillo, intranquilo, sonriente, no puede quedarse quieto. Parece un hombre feliz.
SM-¿Por qué la necesidad de estar constantemente innovando?
IP- Desde muy pequeño siempre me gustó romper cosas. Rompía los relojes de mi casa, los juguetes, por la curiosidad de siempre buscarles la lógica a los objetos. Y luego, tuve la suerte de desarrollarme en un campo donde se me permitía arreglarlos, construir piezas, buscar la alternativa. Especialmente conociendo las necesidades que tenemos, que estamos limitados de recursos para comprar cosas nuevas, y nuestras industrias están deprimidas en ese sentido. En cada momento hay que buscarles una solución a los problemas, y a eso nos hemos dedicado. Me siento satisfecho. Estoy enamorado de la empresa, siento que es mía, doy todo lo que puedo para que progrese.
Uno no trabaja solamente por el salario que le pagan. Tiene que haber una necesidad de buscar respuestas, una presión. Martí dijo que nadie puede dormir tranquilo mientras haya alguien infeliz. Nadie puede dormir tranquilo en su casa sabiendo que en los hospitales no hay sueros, que un paciente con problemas en los riñones va a morir si no tienen para hacerle la hemodiálisis... Mientras haya una dificultad que resolver en una línea de producción tan delicada como la nuestra, no me puedo ir, no puedo dormir en paz. El sábado, el domingo, o en mi casa, cuando nadie cree que estoy trabajando estoy trabajando aquí -señala su frente- para solucionarlo.
SM-¿Y su familia qué piensa de eso?
IP- Bueno, a veces me requieren. Pero yo también cumplo en mi casa. Como siempre, me echan unos regañitos, pero eso es normal.
SM-¿Cómo le alcanza el tiempo?
IP- Yo aquí atiendo la parte de mantenimiento, son cuatro plantas productoras, eso lleva bastante tiempo. A eso hay que sumarle que todas las tareas difíciles de innovación me tocan colateralmente, tengo que dedicarles un tiempo. Y luego cuando llego a mi casa, debo fijarme que no falte agua, que los alimentos estén a disposición de la familia (mi esposa, mis dos hijas). Y hay que cumplir con todo el mundo.
Mi hija mayor tiene 22 años, se acaba de graduar de Licenciada en Cultura Física, está disfrutando sus vacaciones antes de incorporarse a trabajar. La menor está en el pre, tiene 15 años.
SM- Si alguna de sus hijas tomara su camino, ¿qué diría usted?
IP- ¡Que no! -se ríe-. No por machismo ni nada, pero es que no hay respiro. Si a ellas les gustara, las ayudaría en lo que pudiera, pero si me preguntan les diría que hagan algo más tranquilo. Ahora mismo, me pueden decir que se paró una caldera y hay que ir, y antes de arreglarla puede venir alguien a decirme que se rompió otra cosa y a resolverlo... es agotador.
SM- Usted parece bastante en forma.
IP- Camino muchísimo. Trato de mantenerme en forma, me siento bien de salud, me río bastante. No tiene que mostrarse por fuera el sacrificio: lo que queda es lo que uno hace y hay que enfrentar la vida con alegría. Uno no puede luchar por un logro, amargado.
SM- Bueno, hágame la historia de esos 7 millones.
IP- Quizás más que eso. Hace veinte años, por dificultades que tenía la empresa, fuimos obligados a buscar alternativas casi artesanales para poder producir medicamentos para la población. A mí se me ocurrió diseñar una maquinita para mejorar los procesos, que los trabajadores tenían que hacer manualmente, y había una baja productividad. Y diseñé un prototipo, lo fabriqué, se puso a trabajar e incrementó muchísimo la producción. Pudimos cumplir los planes, y cumplir con nuestros trabajadores.
Además, le ahorró dinero al país, al no tener que adquirir maquinaria nueva.
Después de esa experiencia, hubo que hacer otra, que funcionara más rápido. He hecho tres para envasar tabletas. No son ideales, no son bonitas como las de los países desarrollados, pero funcionan a la medida de nuestras necesidades. Después he hecho otros equipos, y también he recuperado otros, como una autoclave, una torre de enfriamiento, compresores, máquinas llenadoras de suero, y finalmente hice una máquina llenadora de líquidos para el envase de hemodiálisis. Con esa última se hace la producción en todo Oriente y hemos ayudado a La Habana cuando se rompe la suya.
Me han pedido ayuda de la empresa de lácteos, la fábrica de helados, la cervecería, la empresa de cítricos. Me han llamado de la Isla de la Juventud, de La Habana. Una de las máquinas de tabletas cuesta más de 100 mil euros, si a eso le suma la productividad del equipo, debe de ahorrarse mucho más. Además, la máquina de llenado de hemodiálisis sirve para envasar cualquier líquido, por eso se ganó el premio de mayor impacto en 2016, porque sirve para cualquier campo. Se lo facilité a varias empresas en la Ecoanir 40, y luego les perdí la pista... no importa: deberían tenerla todos los que la necesiten.
SM-¿Qué pasa cuando debe salirse de su zona de confort?
IP- La experiencia me ha enseñado que todos los días se aprende muchísimo. Cuando uno cambia de entorno aprende, de las personas más humildes se aprende porque llevan años luchando con las cosas. Cada día uno se va retroalimentando de las otras personas.
En mi área no hay fluctuación laboral, entran pocos jóvenes. En la empresa hay varios, pero en algunas áreas sería importante tenerlos para poder enseñarles todo lo necesario para que sean el relevo. También colaboro con las universidades, pues hacen prácticas con nosotros. Si algún día me dieran la posibilidad de dar una clase o conferencia en la universidad, lo haría con mucho gusto. Hay trucos de la práctica en el terreno que la academia no los brinda, que les van a servir de mucho porque cuando les hablen de un problema deben poder visualizarlo.
SM-¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
IP- Me gusta estar en mi casa sentado bajo una mata de mango. Tengo matas de mango, de guayaba, de plátano, a veces crío puerquitos y demás.
SM- Pero..., también es trabajo.
IP- Eso ayuda a la familia y además me hace sentir bien, tener al alcance de la mano las frutas y otros alimentos cultivados por mí.
Igualmente me gustan las películas realistas. Me gusta ver documentales. Sobre todo los que tienen que ver con ciencia, investigación, descubrimientos. Esos sobre el Universo, si estamos solos o acompañados. Yo creo que estamos acompañados, estoy convencido de eso.
SM-Supongamos que sí. Si usted se encuentra delante del platillo volador de los extraterrestres, ¿qué hace? ¿No se pondría a desarmar el platillo a ver cómo está hecho?
IP- No, me monto y así aprendo más. Viajar a la velocidad de la luz debería ser el anhelo más grande del hombre, porque con todo lo de la relatividad se podría aprovechar mucho más el tiempo. ¿Te imaginas cuánto podría aprender yo? Y luego lo traigo acá, y mejoramos todo. Sí, me gustaría explorar el Universo.

