Son los mayores en edad y experiencia, también los primeros en llegar, la impuntualidad y la pereza no hallan cabida en ellos. Se desplazan de manera lenta por los cubículos, pero recuerdan cada caso y el tratamiento a seguir. Melba Eloína Puzo Hansen y Enrique Antonio González Corona, con 93 y 82 años de vida respectivamente, muestran a diario pasión por una profesión que demanda entrega, sacrificio, exigencia y gran estudio, la medicina.
Con la nostalgia de sus 12 años vividos en esta ciudad, el intelectual panameño Nils Castro estuvo recientemente entre antiguos compañeros de la Universidad de Oriente, donde creó y dirigió durante los años 60-70 la Escuela de Letras, el Departamento de Filosofía y la Dirección de Extensión Universitaria.
Para el Che, era uno de esos hombres que se imponen en la primera entrevista: “Tenía unos ojos de una profundidad extraordinaria (los cuales) mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en la misma, y además que ese hombre es un ser superior. Hoy se le llama el inolvidable Frank País; para mí, que lo vi solo una vez, es así […] Nos dio una callada lección de orden y disciplina, limpiando nuestros fusiles sucios, contando las balas y ordenándolas para que no se perdieran. Desde ese día me hice el propósito de cuidar más mi arma”.

