Fernando: el diálogo con Fidel que le marcó la vida

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fidel eleccionesEn el mes de febrero de 1993, un pionero santiaguero del seminternado Manuel Isla, del micro 7 en el centro urbano José Martí, fue noticia; todos los que lo escuchamos dialogar con Fidel, quedamos impactados por su manera de expresarse, desenfado y preparación.

Pasados 23 años, y haciendo uso de las mañas que se aprenden durante esta profesión, me di a la tarea de localizar a Fernando Rojas López, de quien solo sabía que vivía en La Habana.

fernando rojas

Tratando de reducir la distancia que nos separa de este joven, me apoyo en su mamá Rosa María, una santiaguera que también vive en la capital, pero que hemos mantenido ciertos vínculos a través de la red social Facebook. Ella se convirtió en mi cómplice, y por supuesto, me dijo cosas que él no me contó y que comparto con ustedes.

A Fernando, trabajador del centro de Investigaciones Culturales Juan Marinello, le “resulta muy difícil hablar de esa experiencia; porque creo que no es un patrimonio que me pertenece, tuvo mucho que ver con un contexto peculiar y muy particular. De igual forma, siempre trato de cuidarme de la vanidad que puede surgir al hablar de un encuentro como ese”.

No obstante, y sabiendo que por su forma de ser me va a decir muy poco de este tema, lo invito a hurgar en su interior, y refiere que “fue una obra completa de la casualidad, pues Fidel estaba nominado como candidato a diputado para las elecciones de febrero de 1993 por el distrito electoral al que pertenecía mi escuela, y asistió allí junto a los otros candidatos a diputados y delegados.

“El diálogo con estudiantes y profesores comenzó y en un momento específico, preguntó datos concretos de la matrícula, promoción y esas cosas que yo conocía como presidente del Colectivo de Pioneros, y bueno, por ahí se inició el intercambio.

“Este momento me demostró el arraigo popular del principal dirigente de la Revolución. Con el tiempo, visto en perspectiva, también me hace sentir parte de la intensa actividad política que se generó en esos años, particularmente en las elecciones de 1993, cuando se convocaba al voto unido en un momento en que estaba sobre la mesa la idea de salvar la Patria, la Revolución y las conquistas del socialismo.

“Desde el punto de vista personal, esto modificó en buena medida mi dinámica de vida, debido a la amplia cobertura de prensa que se dio al acontecimiento, las oportunidades de intercambio que se sucedieron después con el propio Fidel y otros dirigentes. Fue un compromiso, no solo en el sentido simbólico, sino por el hecho de que durante unos cinco años al menos me convertí en "el niño que habló con Fidel" y era observado por mis compañeros y los maestros con otros ojos. No es una cosa fácil”.

Algunos santiagueros ya deben recordar aquel emotivo diálogo, que resultó el primer encuentro, pues luego, el día de las votaciones, Fernandito también estaba allí custodiando las urnas, como ya es tradicional en Cuba.

Rosa María, mamá de Fernando, me confesó que muchas personas, incluyendo al Líder de la Revolución, no supieron nunca que cuando su hijo habló con él, se recuperaba de una operación de hernia inguinal, con solo 15 días; y la segunda ocasión, había tenido 39 de fiebre por gripe, por lo que ella no quería que saliera así de la casa, pero dando muestras de su temperamento, se fue. Otros de los secretos que Rosa comparte con nosotros está el hecho de que sus resultados académicos al terminar el preuniversitario lo llevaron a ser uno de los mejores expedientes de la “Lenin”; optando por la pedagogía, teniendo en cuenta la importancia que tiene en la formación de las nuevas generaciones.

En su etapa estudiantil se desempeñó como miembro del Secretariado Nacional de la Feem y la Feu, en una etapa como presidente de esa organización en La Habana y luego vicepresidente nacional.

A pesar de ser declarado No apto FAR por limitaciones en la vista, él se las agencia e insiste en incorporarse al Servicio Militar y es ubicado en la Unidad de la Frontera, en Guantánamo.

Respecto a la carta que recibiera posteriormente de Fidel, refiere: “fue muy importante su recomendación de estudiar especialmente a Martí, esto es un camino a la libertad y un escudo contra pequeñeces. En ese sentido, con Martí y Fidel, creo que esta obra es más grande que el más grande de nosotros. Esa idea es mi guía”.

Los años han pasado, Fernando es padre de dos hermosos niños, Sergio, de 5 años y Marcelo, nacido este 19 de julio. Sin duda a ellos los formará por el mismo camino escogido por él, y este encuentro de 1993 con Fidel Castro, sus retoños lo conocerán de primera mano.

 

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