Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco, nació en Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1723. Sus padres fueron el Coronel Juan Vicente Bolívar y Ponte y Doña María de la Concepción Palacios y Blanco. Bolívar quedaría huérfano a muy temprana a edad, por lo que su crianza y educación estuvo a cargo de su tío Carlos Palacios y la esclava conocida como Negra Hipólita.
Durante su juventud, Bolívar contó con grandes y destacados educadores que fueron formando progresivamente al hombre visionario y aguerrido que le otorgaría la independencia a Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Venezuela, e inspiraría otros procesos revolucionarios en el continente. Simón Rodríguez, el Fray Jesús Nazareno Zidardia, el presbítero José Antonio Negrete, Guillermo Pelgrón, Andrés Bello y el Fray Francisco de Andújar fueron algunas de las figuras que contribuyeron a su educación.
A los 15 años viajó a Madrid y durante su permanencia en la capital española, conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, quien se convertiría en su esposa en 1802. María Teresa falleció al próximo año al contraer fiebre amarilla, dejando un profundo vacío en la vida de Bolívar. A partir de este hecho, decide volver a Europa en 1804, para profundizar en sus pensamientos independentistas después de contactar a varias figuras vinculadas a la Revolución Francesa.
Para el momento de su retorno a Venezuela en 1806, estaba decidido a conseguir la independencia del imperio español no solo para su país, sino para el resto del continente americano y formar una gran confederación que reuniera a todas las antiguas colonias españolas de América, y enfrentar así a otras potencias imperialistas emergentes como Estados Unidos.
Participó activamente en los movimientos independentistas iniciados por Francisco de Miranda en 1810, y posteriormente fue exiliado del país. La distancia no fue impedimento para que Venezuela y el resto de América ocuparan un lugar esencial en sus cartas, las cuales se encargaron de mantener vivo el sueño revolucionario americano. La Campaña Admirable en 1813, significaría el comienzo formal de la lucha de Bolívar por la independencia venezolana. Fue nombrado Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y recibió oficialmente el título de Libertador.
Luego de ser exiliado nuevamente, Bolívar regresa a su patria en 1816, y después de librar distintas luchas por organizar al país establece el Congreso de Angostura y el primer proyecto de Constitución el 15 de febrero de 1819. Por estos años intensifica la lucha independentista en las regiones de la Nueva Granada (Colombia), así como en los territorios peruanos, ecuatorianos y bolivianos.
En 1830, Bolívar renuncia a la Presidencia de la Nueva Granada y se traslada a Santa Marta. El español Joaquín de Mier y Benítez le ofrece alojamiento en la Quinta San Pedro Alejandrino, para que pueda descansar y recuperarse de su padecimiento de salud. Durante los siguientes días, fue atendido por el médico francés Alejandro Próspero Révérend.
El 10 de diciembre, Bolívar firma su testamento y la carta conocida como Última Proclama, en la cual plasma una de sus más célebres frases: "Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro[1]", en relación a su deseo de impedir la separación de la Gran Colombia.
Simón Bolívar, falleció a los 47 años de edad el 17 de diciembre, luego de padecer una fuerte tuberculosis. En sus últimos momentos lo acompañaron los Generales Mariano Montilla, José María Carreño, José Laurencio Silva, José de La Cruz Paredes, Joaquín de Mier, el doctor Próspero Révérend, el notario José Catalino Noguera, su sobrino Fernando Bolívar Tinoco y su mayordomo José Palacios, entre otros.
Los restos del héroe fueron inhumados solemnemente en la Catedral de Santa Marta y trasladados a la Catedral de Caracas en 1842, hasta ser colocados de manera definitiva en el Panteón Nacional en 1876.
El ejemplo y la memoria del Libertador quedaron para siempre sembrados en la memoria de su pueblo como símbolos de justicia y libertad. Sus ideales han sido inspiradores de los procesos sociales de cambio encaminados no solo en su natal Venezuela, sino en otros escenarios latinoamericanos como Cuba, Ecuador, Bolivia, Argentina y Brasil.
[1] Documentos del Gobierno Bolivariano de Venezuela. Consultado el 16 de diciembre del 2015.