A la Dra. Eleidis Tito del Río tuvimos la oportunidad de entrevistarla hace unos años cuando ofrecía sus servicios en un hospital de campaña que, por aquella época atendía a pacientes sospechosos de las arbovirosis. Esta vez, la joven y carismática santiaguera es protagonista de otra hazaña: como parte de una brigada de valientes, cumple misión internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela.
Cuando la contacté a través del Whatsap, llevaba 10 días en zona roja, enfrentando a la Covid 19 en la primera línea de la batalla, en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Martín Marval del municipio Anaco del estado Anzuátegui.
Con apenas seis años de experiencia laboral, la Dra. Eleidis es Médico General Integral, diplomada en Terapia Intensiva al igual que otros dos de sus compañeros de misión, acompañados además, por otros enfermeros y médicos de varios perfiles: endoscopía, ecografía, terapia y rehabilitación, laboratorio, farmacia...
“Esta misión ha sido diferente a las que han tenido muchos de mis colegas. Nunca me la imaginé así; pero tengo la satisfacción de que estoy cumpliendo con mi deber, ayudando a muchas personas a sanar... Para eso fue que me hice médico, para socorrer a todo el que lo necesitara”, comentó la doctora y prosiguió con sus experiencias:
“En estos momentos mi función es como médico intensivista, pero apoyamos en la consulta de enfermedades respiratorias donde se atienden más de 20 personas de lunes a lunes. Allí acuden quienes presentan síntomas de este tipo, se les clasifica en sospechosos o no, y se toma la decisión de hospitalizarlos si fuera preciso.
“Es una consulta bastante riesgosa dijo- porque entre los casos que atendemos no sabemos quién es positivo o quién es negativo; solo después de un examen físico y de la realización de pruebas rápidas llegamos a un diagnóstico de sospechosos, de los cuales muchos resultan positivos y otros finalmente se descartan como “pacientes Covid”, después que se les realiza el PCR”.
Fue inevitable preguntar por el miedo... un sentimiento que nos ha acompañado a muchos cubanos (y aún lo hace) a partir del 11 de marzo de 2020, cuando se detectara el primer caso positivo en nuestro país. Así lo expresó Eleidis Tito:
“Yo creo que miedo hemos tenido todos desde que empezó la pandemia. Un miedo con el cual los médicos hemos tenido que convivir, que sobrellevar, y aprender un poquito más para enfrentarlo: cuidarnos mejor... Pero siempre pienso en que estoy aquí porque es mi vocación salvar vidas, y porque sin duda alguna esta es una experiencia que me enriquece tanto en lo personal como en lo profesional”.
En los 18 meses que lleva esta joven santiaguera en Venezuela, no han sido pocos los momentos difíciles, como aquella vez que la Dra. Eleidis recibió la llamada de un miembro de su familia aquí en Cuba, diciéndole que se encontraba en un centro de aislamiento con sospecha de padecer la letal enfermedad.
“Es una persona a la que amo y sin la que tal vez no podría vivir, y al recibir esa noticia sentí que el mundo se me había derrumbado... estando tan lejos, sin poder acompañar a ese ser querido... Por suerte su resultado al PCR fue negativo, pero viví mucha incertidumbre, mucha ansiedad, desesperación, por eso les pido a todos que se cuiden.
“Como parte del trabajo también tengo mucho que contar. He tenido que recibir a personas necesitadas de oxígeno, que no pueden ni hablar porque la falta de aire los agobia y agota tanto, que no pueden siquiera decir lo que se sienten; pacientes pidiendo con la mirada que los ayuden, que quieren seguir viviendo, transmitiéndonos a través de los ojos esa necesidad imperiosa de respirar, de sentir vida en sus pulmones...
*Entrevista realizada mediante Whatsap
“Y por el otro lado, estar varias horas sentados en una silla con un traje de bioseguridad, no es fácil, uno suda tanto... aquí tenemos que mostrar al paciente a través de los ojos, que es lo único que se nos ve, lo que con el rostro no podemos decir: que tenemos dominio, que en nosotros puede confiar y que lo vamos a ayudar en todo lo que podamos”.
La Dra. Eleidis también ha sufrido la muerte. Ha visto como la Covid 19 le arrebata de las manos una vida por la que hizo todo lo que debía y podía haber hecho, pero aun así, se complicó con otras comorbilidades o patologías asociadas; y después de haber luchado por esa persona ha recibido la noticia de que falleció, de que cuando fue trasladada a un hospital, no pudo lograrlo.
No obstante, se repone y sigue adelante. Le impulsa la satisfacción de hacer el bien, y el reconocimiento de esas llamadas telefónicas de alguien que sobrevivió a la Covid; cuando le dicen “gracias por ayudarnos, por atendernos”, “gracias por referirme al hospital y por estar pendiente de mi”. Y se renueva además con el apoyo incondicional de su familia que aún en la distancia, es su sostén, su bien más preciado.
“Estar lejos de la familia, ha sido de las cosas más duras que he tenido que enfrentar, sin embargo, siempre me animan, me dicen que me extrañan, aunque por supuesto yo a ellos los extraño mucho más, sobre todo a mi abuelo en el municipio de Songo-La Maya, fiel seguidor de este periódico. Es un gran sacrificio, sobre todo porque no sabemos cuándo nos volveremos a ver, porque con la pandemia los vuelos de vacaciones hacia Cuba han sido aplazados”, argumentó.
La Dra. Eleidis Tito del Río no quiso terminar esta entrevista sin enviarle un mensaje y un abrazo al pueblo santiaguero, que ama y añora:
“Les pido, por favor, que se cuiden, que ayuden a combatir y a parar esta pandemia; que sean responsables y tomen las medidas pertinentes porque esto es tarea de todos, no solo de los profesionales de la salud. Es muy doloroso ver todos los días en la mañana al Dr. Durán diciendo que han salido más de 7 mil, 8 mil, 9 mil casos positivos.
“Duele cada persona fallecida que mencionan, cada embarazada contagiada, cada niño que nos arrebata la Covid... Son datos muy desalentadores, pero transformarlos para bien, está en poder de cada uno de nosotros”.