Dedicada a promover esta práctica como el modo óptimo de nutrición en la infancia, del 1ro al 7 de agosto el mundo y Cuba celebran la Semana de la Lactancia Materna, para reflexionar sobre la necesidad de este acto de amor de manera exclusiva, durante los primeros seis meses de vida del bebé, y complementada hasta los dos años de edad.
La Dra. Liliena Montejo Cupull, es una de esas madres que disfrutan de ese momento tan especial, en el que su niño de ocho meses Daniel de Jesús, se alimenta directamente de sus pechos. Para ella, la lactancia es de vital importancia, y según expresó:
“La leche materna es la primera vacuna que se le administra al niño, a través de esta ellos adquieren los alimentos necesarios para su buen desarrollo físico e inmunológico; además de que se establece un vínculo estrecho entre madre e hijo.
“La lactancia también evita las enfermedades diarreicas y respiratorias, e interviene en la síntesis de múltiples vitaminas como la A, la E y el ácido fólico”, argumentó esta joven médico.
Sin lugar a duda más que una cuestión de supervivencia, lactar a un recién nacido implica verdaderas garantías tanto para su salud como para la de la madre. Al decir de los especialistas, las sustancias que se transmiten por esta vía están específicamente diseñadas para satisfacer las necesidades de los pequeños, y hasta el momento ningún otro alimento resulta tan completo.
Previene la desnutrición y la obesidad, la anemia, la diabetes, alergias... y favorece que el niño o la niña tenga una buena dentadura. También la madre obtiene ventajas de la lactancia, al reducir el riesgo de padecer cáncer de mamas y de ovarios, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, depresión postparto, osteoporosis; e incluso disminuye el peso alcanzado durante el embarazo.
Puede ser casualidad, pero por estos días, nuestra provincia como parte de la intervención sanitaria con la vacuna de producción nacional, “Abdala”, ha comenzado a inmunizar contra la Covid-19 a mujeres embarazadas y que se encuentran lactando.
El pasado martes 3 de agosto, la doctora Liliena recibió su primera dosis. Había esperado varios meses para hacerlo, hasta que la ciencia demostró que el producto no ofrece peligro para este grupo tan vulnerable. Nos comentó que no tuvo miedo:
“Al contrario, la vacunación constituye uno de los pilares para la prevención de la Covid-19, de conjunto con las medidas higiénicas y sanitarias; así como el aislamiento que debemos de realizar. Además, al vacunarnos fortalecemos nuestro sistema inmunológico, y a la vez el de nuestros niños.
“Creo que ninguna madre debe tener miedo de vacunarse, y ahora tenemos la posibilidad de hacerlo sin dejar de amamantar a nuestros bebés. Las vacunas son para protegernos y protegerlos a ellos que son muy pequeños e indefensos, al igual que la lactancia. Por eso les sugiero a las embarazadas y madres que lactan, que se vacunen y que mantengan el aislamiento.
“Es imprescindible que lleven a cabo todas las medidas: el frecuente lavado de las manos, el uso correcto del nasobuco; que ante cualquier síntoma de alarma, por favor, acudan al médico; y lo más importante, que no saquen los niños a la calle. Las vacunas para nuestros hijos están por llegar, pero mientras, nosotras somos su defensa”, finalizó.