Mayo de rosas y madres

Categoría: Especiales
Escrito por Milagros Alonso Pérez/Foto: Tomada de Internet
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madres222288888Decir Madre es recordar a quienes portaron con orgullo la bandera cubana, montadas a caballo en el período de guerras independentistas.

Es verlas alzarse junto a los hombres en la manigua mientras escribían versos ardientes o palabras enérgicas como las que pronunciara Mariana Grajales. Madre son las que al pie del caído juraron no cejar en la lucha por la libertad, la independencia y la soberanía.

De su seno, de su savia, de todo cuanto narraron entre las faenas del campo o la vida en la ciudad, bebieron nuestros ancestros, abuelos y padres.

Esas mismas mujeres que cultivaron en su vientre a generaciones de cubanas y cubanos. Esas son las mismas que prepararon a las madres de hoy y del mañana. Ellas, el fruto de la existencia que hace infinita a la naturaleza humana, son quienes hoy se baten en los centros de aislamiento contra la Covid-19; las mismas que crearon al candidato vacunal Abdala, quienes combinan trabajo, casa, hijos, escuela, el ser esposas, abuelas, familia…

De rosas está trecheado el camino para las madres: rojas, por su capacidad intrínseca de belleza, sensualidad y naturalidad; amarillas, para quienes siempre transmiten alegría y dicha; rosadas, depositadas ante la ternura y la fuerza en un mismo ser; blanca, frente a la pureza de sus ideales, de su alma y acción en la cotidianidad.

Madre es quien siente dolor y cansancio, pero solo sabe reservar caricias, paz y felicidad. Madre es aquella que sin importar las circunstancias, ama por encima de todo y de todos. Madre es quien educa, acoge; sonríe y llora; baila y canta sin temores ni reservas; bendice y protege. Como refirió el Héroe Nacional José Julián Martí Pérez: “Toda madre debiera llamarse Maravilla”.

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