Ninguna de estas dos reporteras fuimos sus alumnas. No tuvimos la suerte de “pasar” por sus manos. Pero con el simple hecho de conocerla, coincidimos en que mucho hubiésemos aprendido de ella.
Habla con una seguridad y con una voz apacible y suave, que tanto impartiendo clases como dirigiendo, de seguro transmitía con claridad cualquier mensaje, contenido u orientación.
Porque comunicar es un arte, una vocación (aptitud –actitud) en la vida que si bien se aprende, se mejora, se perfecciona, no hay dudas de que es una bella manera de vivir, mucho más cuando se trata de educar y enseñar a pequeños y pequeñas de la primera infancia.
Así transcurrió la vida de la Máster en Ciencias de la Educación Superior Elsy Cardero Cuba, quien entre otros títulos, ostenta también el de Maestra preescolar y de Educación Primaria, además de unas cuatro décadas dirigiendo en dicho sector.
Dice que los dos últimos años de su carrera estuvieron vinculados a la educación preescolar y de ella no salió jamás. Que entre sus recuerdos más gratos siempre estarán el haber contribuido al crecimiento personal de muchos, -incluyéndola a ella-, que atesora en su memoria la satisfacción del deber cumplido y añora celebrar junto a alguna docente sus buenos resultados.
Cardero Cuba es autora de importantes textos, entre estos Experiencias en la aplicación del método del Entrenamiento metodológico, conjunto para elevar la calidad del proceso educativo en la Educación Preescolar y Propuesta de indicadores para evaluar el impacto de la preparación investigativa de los docentes del nivel inicial y preescolar en la provincia de Santiago de Cuba. Resultados prácticos de su implementación.
Elsy nos recuerda las palabras del Comandante: El círculo infantil es, quizás, la más importante institución de Educación de este país, les digo que es tan importante un círculo como una Universidad, es más, voy a decir más, es casi más importante el círculo que la Universidad, porque allí es donde el niño adquiere los primeros hábitos de la vida social (...)
Es en estos primeros años donde comienza la formación de la personalidad, que si bien no se conforma hasta la edad adulta, nos permite la adquisición de valores, creencias y normas provenientes del exterior, adquiriendo patrones de comportamiento y maneras de ver el mundo y formándose el carácter de los niños.
¿Qué no puede dejar de fomentar un educador? Pues la honestidad, la sinceridad, la responsabilidad y el amor a la Patria y sus héroes.
Durante su vida profesional Elsy participó en diversos e importantes eventos científicos, como el XII Evento Provincial de Educación Inicial y Preescolar “De la gestación al futuro”; y en cursos post grados en los que desarrolló temas como La familia y el desarrollo motor del niño, La actividad de dirección en las condiciones actuales, y la evaluación del aprendizaje y sus registros en la educación inicial y preescolar, entre otros que formaron parte de su formación en dicha enseñanza.
Desde el 2012 hasta su jubilación en el 2016 la educadora ejerció como Jefa del Departamento Educación Preescolar en la Dirección Provincial de Educación en Santiago de Cuba, y anteriormente se desarrolló como Jefa del Departamento de Educación, Jefa del Departamento de Educación Preescolar, Subdirectora de Educación Preescolar, entre otros.
Para ella, es tan importante la formación de los pequeños como la de los educadores. A estos últimos aprovecha para recordarles que no pueden faltarles buenas cualidades comunicativas; responsabilidad con aquello que hacen y con las tares que se les orientan; compromiso laboral y compromiso con las familias y por último y casi más importante el amor hacia los niños y la profesión.
De la profe Elsy mucho podríamos seguir comentando, pero es esencial destacar además su labor en numerosas misiones internacionalista en países como México, El Salvador, Haití y Nicaragua, este último donde se desempeñó como Maestra Primaria y alfabetizadora.
“A 60 años de la creación de los círculos infantiles mis felicitaciones a todo el personal docente y no docente en servicios, a aquellos acogidos a la jubilación pero muchos fundadores y a los que físicamente no nos acompañan. A todos, a ellos y a los que continúan trabajando en condiciones tan complejas como las actuales mis felicitaciones”, dice Elsy.
Y nuestro agasajo va para ella, por formar parte significativa de la historia de los círculos infantiles, esa que comenzó a escribirse gracias a Vilma Espín y de la que no se desligará jamás, porque una vez que eres educadora, lo eres, para toda la vida.