Entrevista a Angélica Maurelo Carbonell, Juez Profesional Titular y Presidenta de la Sala DCSE. TPP Santiago de CubaCon la complicidad de otra jueza amiga, pude lograr que en poco tiempo Angélica contestara mis preguntas. Aunque “no es lo suyo” solo basta leer sus respuestas, para entender la inteligencia y la sensibilidad de la que es dueña. Lleva ya 28 años formando parte del sistema de tribunales y los que la conocen aseguran que es una obrera incansable, siempre dispuesta.
¿Es difícil siendo mujer asumir responsabilidades de rigor, en una profesión que exige tanto de quien la practica?
Sí, para una mujer ejercer una profesión como juez, es una tarea complicada, requiere de mucha consagración y estudio para comprender la realidad social, las relaciones humanas y los instrumentos normativos que nos permitan garantizar el ejercicio de la función judicial como servidores públicos.Pero el amor a la justicia, el humanismo, el sentido de responsabilidad, compromiso y el culto a la dignidad son elementos esenciales que favorecen el desempeño de esta profesión; ahora bien, combinarla con el proceso de dirección, dentro de esta actividad nos permite crecernos como seres humanos, todo ello sin perder la delicadeza y sencillez. Es la forma de romper los patrones que culturalmente se le atribuyen a la mujer.
¿Riñen la dulzura o la delicadeza asociadas a la mujer, con el rigor en la toma de decisiones?
Tradicionalmente a la mujer se le asigna un papel en la sociedad de ser la responsable de los asuntos domésticos, lavar, cocinar, atender a los hijos, también se reconocen los dotes de dulzura y de delicadeza. En esta profesión se rompen esos patrones, es un necesario proceso emancipador y de empoderamiento. El ejercicio profesional, caracterizado por el rigor de las decisiones que se adoptan, no riñen con la sensatez y el alto sentido de humanismo de la mujer, que en este sector es un factor fundamental para arribar a la toma de una decisión justa.
En este punto Angélica reconoce que:
Llevar la casa y la responsabilidad de juez es como el vuelo de un ave. Casa y profesión -alega-, son las dos alas del pájaro que juntas deben mantener el equilibrio. En ocasiones se presentan problemas de salud u otra situación en el seno familiar que exige atención, de otra parte, las exigencias de los términos judiciales y los indicadores del desempeño presionan hasta su cumplimiento; así que, ambas son difíciles para una juez.
¿Y si pudiera volver el tiempo atrás qué cambiaría de su trayectoria laboral?
Si volviera el tiempo atrás sería notaria -y sonríe-. En el año 1992 hubo un llamado del PCC para fortalecer el sistema de tribunales, como militante de la juventud di el paso al frente, desde entonces ya son 28 años de ejercicio judicial, puse mi mejor empeño y aquí estamos.
La figura femenina se ha alzado históricamente luchando por su reconocimiento, su emancipación, su igualdad respecto a la figura masculina. En Cuba, en Santiago, predominan en el ámbito social y político la figura de la mujer, como líder o dirigente. ¿Qué opinión le merece esto?
La Revolución logró encauzar la lucha por la emancipación de la mujer. En este proceso hallamos ejemplo de mujeres patriotas que marcaron el rumbo, en Santiago tenemos a la madre de los Maceo, a Vilma que su legado nos inspira en cada acción diaria. Hoy hallamos a la mujer en cargos fundamentales de la dirección del Partido y el Gobierno, en la fuerza laboral, técnica y profesional somos mayoría, sí.
Sin embargo, la entrevistada también reconoce que aún existen reminiscencias en la sociedad que insisten en tener una visión dogmática, del papel de la mujer como una figura doméstica, dócil u obediente. En este sentido asegura que todavía hay terreno por conquistar.
Sobre su cotidianidad laboral me comenta:
La obligación con los asuntos que atiendo, pasa por el momento de redactar sentencias y otras disposiciones, elaborar informes, conformar la estadística, lo cual insta a asumir una actitud colaborativa, exigente, constante; pero también es cierto que, las horas de estudio y la experiencia te posesiona como lo que soy, una mujer práctica, diligente, a la que no le gusta perder el tiempo ni la ternura.
¿Recomendaciones a las mujeres jóvenes que se inician como profesionales en el sistema judicial? ¿Y a las de mayor experiencia, que les diría?
A las jóvenes, les diría que no dejen de estudiar, que sean disciplinadas y responsables, para que puedan cumplir con la función de juez con transparencia; y a las de más edad en el desempeño profesional, les agradecería por el acompañamiento durante tantos años de servicio a la actividad judicial y por las enseñanzas de sus experiencias acumuladas.
Angélica, no es un personaje de ficción, existe, es una mujer real, una trabajadora incansable, pero en su nombre y en esta entrevista va el reconocimiento a tantas cubanas, mujeres que como ella disfrutan del hogar en compañía de su familia, del gusto por la cocina, el baile, la música, la lectura y a la vez disfrutan sintiéndose útiles y ayudando a los demás, como juezas, pero también en definitiva como seres humanos.