Santiago de Cuba, / ISSN 1681-9969

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Ellos ponen los brazos para que venga la esperanza

yuditEn la historia de aquellos que contribuyeron a la materialización de las anheladas vacunas contra la Covid-19 en Cuba, quedará la hidalguía de muchos santiagueros, quienes aún y con el miedo que pudieran tener a lo desconocido, confiaron en la ciencia cubana garante de numerosos logros en esta y disímiles batallas.


El escenario lo propició el ensayo clínico del candidato vacunal Abdala, que se realiza en Santiago de Cuba, en el Hospital provincial Saturnino Lora, y cuyos primeros protagonistas fueron los trabajadores del Laboratorio Farmacéutico Oriente (LBF) y la Empresa Comercializadora de Medicamentos (Emcomed), ambas pertenecientes al Grupo Empresarial BioCubaFarma.
A decir del Dr.C. Francisco Hernández Bernal, coordinador del proyecto en la parte oriental y científico del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) -entidad desarrolladora del candidato-: “vale reconocer el altruismo de estos hombres y mujeres que dieron su disposición para participar en el ensayo, un denominador común que caracteriza a los trabajadores de nuestra organización, siendo siempre los primeros voluntarios para la fase inicial”.
Tras la convocatoria que hiciera el CIGB a finales de noviembre al Laboratorio Farmacéutico Oriente para ser partícipes del Proyecto Abdala, se presentaron más de 578 compañeros que voluntariamente dieron el paso al frente ante este llamado.
Varios requisitos eran necesarios cumplir como que la selección contara con personas lo más sanas posibles y enmarcados en un rango de edad determinada de 19 a 54 años y que si tenían enfermedades como la hipertensión y otras, estuvieran controladas.
“De la cifra anterior finalmente resultaron seleccionados 98 trabajadores de nuestra empresa divididos en dos grupos de 66 y 32, uno para ciclo corto y otro para ciclo largo. La cantidad restante para el estudio fue completada con trabajadores de Emcomed”, explicó el M.Sc. Iván Joa Calá, director de Capital Humano del LBF.
Yudith Domínguez Minier, con 11 años de servicio en el laboratorio, es una de las participantes: “Al ver que cumplía todos los requisitos me ofrecí voluntariamente, porque es la manera que tengo de poder contribuir y ayudar a que exista algo que frene la pandemia.
“Inicialmente cuando llegamos al Hospital provincial se nos dio toda una explicación de los requisitos que debemos cumplir para ser voluntarios del ensayo clínico, se nos informó que la voluntariedad es el primer principio para ser aceptados, se nos hizo PCR y un chequeo general completo para saber las condiciones de salud que teníamos si cumplíamos o no, y fuimos aceptados unos cuantos.
“Posterior a esto se procedió a la aplicación de la primera dosis de la vacuna, que es intramuscular a nivel del brazo, cerca del hombro, donde estamos los cubanos acostumbrados a vacunarnos. Se nos entregó una tarjeta que sería como la historia clínica, porque debíamos anotar en esta las posibles manifestaciones negativas que nos observáramos, las reacciones adversas que pudiéramos tener después de haber sido vacunados. Yo no plasmé nada en la tarjeta porque me he sentido súper bien, no me ha dado fiebre, no me ha subido la presión, no he tenido picazón, ni ardor, ni dolor. “Después de aplicar la dosis de la vacuna se hace un chequeo tres veces más asistiendo a consulta y el médico te revisa nuevamente y se te hace una entrevista, para estar seguro de que todo marcha correctamente. Ya recibí la segunda dosis, donde también te realizan muestras de sangre para medir la inmunidad. Yo pertenezco al esquema largo y debo volver en febrero para una tercera dosis. Hasta ahora todo marcha bien”, dijo Domínguez Minier.
Al preguntarle si tuvo temor su respuesta fue contundente: “me he enfrentado sin miedo porque confío en el Sistema de Salud cubano y en la ciencia. Además los especialistas del CIGB que son los que están trabajando en el candidato vacunal nos explicaron todas las pruebas que habían hecho con la vacuna y el proceso, y yo me siento absolutamente confiada. Creo que estoy haciendo historia, y esa oportunidad no me la podía perder como buena cubana que soy y por demás pertenecer a este sector”, sentenció Domínguez.
20210112 101006Para David Miranet Rodríguez también constituye una hermosa experiencia pues comenta que para él es una honrosa misión porque sabe que los resultados van para la salud del pueblo santiaguero y de todos los cubanos y quizás hasta para la de muchos ciudadanos del mundo.
“Formo parte del esquema corto los cuales iniciamos en el mes de diciembre con la primera etapa de vacunación y todo hasta el momento ha salido bien, no hemos tenido síntomas secundarios, todo ha pasado de una manera bastante conforme a lo que el protocolo indica, se nos presentó desde el primer momento el consentimiento informado donde nos explicaron absolutamente todo lo que tenía que ver con este proyecto, todas las cuestiones legales, las posibles reacciones adversas y demás.
“Todo el que entró en el proyecto estuvo bien informado y se sintió identificado con este, se nos dio la posibilidad de decir: -sí o no, y separarnos del proyecto en cualquier fase que estuviésemos y, por tanto, no recibimos ningún tipo de presión, simplemente desde el principio fue algo bien claro la voluntariedad y todos los que nos mantenemos en el proyecto ha sido de esa manera. Ya nos pusimos la tercera y última dosis de la vacuna, y solo nos resta hacernos los análisis finales para culminar. Ha sido bastante honroso y me siento orgulloso de haber participado como voluntario en este candidato vacunal, que ojalá y resulte para el país y el mundo.”, especificó Miranet, quien es consultor del Laboratorio.
Para ellos fue importante el apoyo de la familia, quienes con el consentimiento colectivo, hicieron más trascendental y seguro este paso en su vida.
Sin embargo para la joven de 32 años Diana Rivero Infante, la decisión fue mucho más difícil. Ella junto a su esposo acuden a la consulta de infertilidad del territorio para poder concebir un hijo, y entre los requisitos estaban que ninguna voluntaria podía quedar en ese periodo embarazada.
20210112 103943“Tenía muchas ganas de participar en el proyecto Abdala pero tenía que hablar con mi pareja pues era necesario que interrumpiera el tratamiento de infertilidad”, comentó Rivero quien labora en el departamento de contabilidad del LBF.
“Primero me acerqué a uno de los jefes del ensayo clínico el Dr.C. Francisco y le comuniqué mi situación quien amablemente y con mucha profesionalidad me explicó todo el proceso, me aclaró que la interrupción era solo por esos tres meses del estudio y que después podría continuar normal con las consultas, que podía confiar; pero que la decisión era mía.
“Yo opté detener por un momento el tratamiento para participar como voluntaria, el cual me ha ido muy bien. Estoy ahora en la segunda fase porque pertenezco al esquema largo y todo ha marchado bien, no he tenido ninguna reacción adversa.
“Al principio, no voy a negar que tuve un poquito de temor, como es normal por algo nuevo, porque se desconoce y uno tiene dudas, pero ellos estaban ahí todos los días, y uno se le acerca y les explican, y cuando ya vamos conociendo más detalles se nos va quitando todas esas inseguridades.
“Ahora mi esposo y yo tenemos mucha más confianza porque saldría vacunada e inmunizada contra la Covid-19, lo que me da más esperanzas para retomar mi otro proyecto, el de ser mamá”, puntualizó Rivero.
Este ensayo clínico del candidato vacunal Abdala, y también los que se realizan con Soberana 01 y 02 y Mambisa son importantes logros de la ciencia cubana y de la entrega de nuestros científicos. Ellos dan la luz de la esperanza ante la implacable pandemia del coronavirus Sars-CoV-2, el cual se torna cada día más difícil de controlar.
“Para el colectivo de estos dos importantes centros de Santiago de Cuba constituye un honor y privilegio formar parte de los proyectos de las vacunas los cuales les darán soberanía a la nación para poder inmunizar a sus pobladores, destacó Jorge Orestes Fernández Batista, director general del Laboratorio Farmacéutico Oriente.
A estas 132 personas que se ofrecieron voluntariamente, sin miedo a las consecuencias y confiados de los logros de la ciencia cubana, nuestro agradecimiento pues ustedes no escatimaron en dar el sí y su altruismo quedará para la posteridad como aquellos que fueron los primeros en poner los brazos para que llegara la esperanza.

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