El Salón de las Ciencia Santiaguera: Una verdadera cruzada por la cultura científica

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salon de la ciencia santiagueraHace cinco años en Santiago de Cuba, uno de los problemas fundamentales que entorpecía el desarrollo científico local, era la comunicación de las ciencias. A pesar de existir resoluciones ministeriales dirigidas a estimular la divulgación del quehacer de quienes se dedican a la labor científica, en esta provincia oriental la práctica distaba de lo planteado en papeles.

Fue entonces cuando surgió la iniciativa del Salón de las Ciencia Santiaguera, un proyecto que se propuso socializar la ciencia a través la labor divulgativa conjunta de instituciones y grupos científicos.

Sustentados en la idea martiana de que “...amenizar la ciencia es generalizarla,” y teniendo en cuenta la previsión del comandante Fidel Castro cuando aseveraba que el futuro de nuestro país tenía que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, el Salón de la Ciencia Santiaguera apuesta hoy por el rescate de la cultura científica.

Pasemos sin demoras al Salón

El Salón de la Ciencia Santiaguera se encuentra ubicado en el Centro de Información y Gestión Tecnológica, comercialmente conocido como MEGACEN, el cual se localiza en calle Carnicería, entre Enramadas y San Gerónimo, justo en el Centro Histórico de la ciudad.

La privilegiada ubicación geográfica del sitio, próximo de centros de enseñanza y de investigación, así como de rutas de transporte urbano, facilita la asistencia de público, de todas las edades, interesado en un área determinada de la ciencia o en una institución específica.

En un espacio de 6 por 12 metros cuadrados, antes utilizado exclusivamente como sala de estar, desde marzo de 2010, por lo menos, una vez a la semana, se ofrecen conferencias y talleres, acompañados de muestra expositiva que ilustra el tema a debate.

Cada mes se desarrolla un tópico diferente, siempre respaldado por un Centro de Investigación que no solo contribuye con los especialistas encargados de las conferencias,  sino que aporta los materiales para la exposición.

Durante sus más de cinco años de trabajo ininterrumpido, además de analizar los logros y desafíos de la actividad científica en el país y especialmente en Santiago de Cuba, se han destacado la labor de personalidades de la ciencia santiaguera, muchas veces desconocidas fuera del marco de la comunidad de investigadores a la que pertenecen.

Según Giovanni L. Villalón García, uno de los creadores del espacio, el objetivo fundamental de esta propuesta es mostrar y demostrar que en la provincia “hay una historia y tradición científica y existen actualmente hombres y mujeres que hacen ciencia con un nivel altísimo, comparable a países desarrollados, así como que la responsabilidad científica es de todos: de quienes hacen ciencia y de quienes reciben sus beneficios y prejuicios”.

La siempre importante historia

El también profesor de la Universidad de Oriente, Giovanni Villalón, asegura que este espacio no surgió de la nada, fue resultado de la confluencia de lo que él llama fuerzas intelectuales o factores que propiciaron el ambiente adecuado para una actividad de este tipo.

Sin lugar a dudas, asevera, fue determinante el trabajo conjunto del Consejo de Comunicación del CITMA y el Círculo de Prensa de la Ciencia. Las acciones coordinadas de ambos grupos, el primero dedicado a fortalecer la comunicación organizacional en el interior de los centros de investigación, y el segundo, integrado por periodistas vinculados a la cobertura mediática de la actividad científica, alentaron la divulgación, pues facilitaron los mecanismos de interacción entre los científicos y los profesionales de la información.

Incluso el Salón de las Ciencia no fue el único producto de esta fructífera asociación; también se encuentran el Concurso de Crónicas al Resultado Científico y el Foro de Comunicación de las Ciencia que realiza cada año el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado (CNEA), todos creados con el prepósito de fortalecer la cultura científica a través de la democratización de la ciencia, es decir, de hacer partícipes de la actividad científica a quienes esta se dirige.

También resulta necesario destacar que el proyecto del Salón, antes de ser implementado, se nutrió de experiencias nacionales e internacionales como los trabajos de divulgación científica mexicanos, desarrollados en la Universidad Nacional Autónoma de México, el Museo de Nayarit, Universidad Nacional de Río Cuarto, así como lo logrado en Cuba en el Museo Nacional de Historia Naturaly el Museo de Historia Natural Tomás Romay.

Permanentes desafíos del Salón

Este mes el Salón de la Ciencia Santiaguera está dedicado a La normalización y la Metrología en Santiago de Cuba. El acto inaugural, estuvo del presidido por la ingeniera Eloína Rodríguez Castillo, directora de la Oficina Territorial de Normalización (OTN) de la Provincia, institución encargada de la muestra expositiva y los coloquios.

Entre las conferencias previstas se encuentran La metrología, tópico a tratar por la ingeniera Beatriz Mendoza, Vicepresidenta del Centro Petrológico Santiago-Guantánamo y Presentación del Sistema de Gestión de la Calidad de  EMPROY 15, la Empresa de Proyectos santiaguera que por sus relevantes resultados ostenta hoy la condición de Vanguardia Nacional y fue ganadora de la IV Premio Provincial de la Calidad.

 Sin embargo, aunque en el contexto de la actualización del modelo económico cubano, un tema como la calidad tiene una importancia indiscutible, por ser esta el primer requisito garante del éxito en cualquier esfera productiva, a las primeras conferencia no asistió todo público esperado o mejor dio deseado.

¿Qué sucedió entonces? Saltó a la luz uno de los grandes retos del Salón de las Ciencias: perfeccionar continuamente las estrategias divulgativas de este espacio que ya de por sí representa un paso importante para la comunicación de las ciencias.

El Salón también debe vencer un fuerte combate contra el formalismo burocrático de instituciones, incluso de centros educacionales, los cuales, según refirió el ya citado Giovanni Villalón, cuando son convocados a sumarse a las actividades, en vez regocijarse y aprovechar las posibilidades de formación vocacional del evento, justifican su desinterés alegando la existencia de trabas burocráticas.

 Pero nadie se desanima ante los problemas; estos se convierten en motivación para continuar; porque, si bien aseguró Martí que  “Poner la ciencia en lengua diaria: he ahí un gran bien que pocos hacen.”, los organizadores del Salón están dispuestos a hacer el bien y a hacerlo bien.

Así avanza el Salón de la Ciencia Santiaguera, como cualquier empresa seria, no exenta de dificultades u obstáculos que vencer; así se consolida este proyecto, con tropiezos y  victorias que hacen de su marcha un éxito y lo conducen a triunfar en lo que he decidido llamar una verdadera cruzada por la cultura científica.

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