Una sorpresa centenaria

Categoría: Especiales
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antonia milanes Cumplir cien años con los cinco sentidos funcionando casi perfectos y una salud que podríamos clasificar de hierro ha sido una sorpresa para Antonia Milanés Oduardo, quien este 16 de mayo de 1915 se sumó a la lista de longevos que viven en Santiago de Cuba.

Nacida en Jiguaní, en 1915, fue inscrita por sus padres –él, campesino y ella, ama de casa- el 25 de julio en el Registro Civil. Llegó al mundo para ser la cuarta de seis hijos. De niña y adolescente lloraba mucho porque quería estudiar y la pobreza de su familia se lo impidió.

“Durante el machadato obtener un título universitario era un fenómeno. Recibí clases de mecanografía y taquigrafía, música que no terminé, corte y costura, bordado e inglés. Ya con este gobierno instalado terminé el duodécimo grado. Si nazco en la Revolución hubiera sido algo, el que no se supera hoy es porque no quiere”, comenta con nostalgia.

No se casó, cosía y bordaba para la calle, y vivió en Jiguaní hasta los 96 años con un sobrino que murió. Desde entonces reside en Felipe Vega #95 altos, en el poblado de El Cristo, con otra sobrina a la que también vio crecer.

Le dio un infarto, pero se siente bastante bien, y padece de reuma, como es natural los años no pasan por gusto. Antes viajaba sola a su tierra de origen para ver a la familia y amigos, ahora sus nuevos cuidadores no quieren que vaya por temor a un accidente o caída.

Antonia ayuda en todo menos en la cocina, va a la iglesia, hace ejercicios en el Círculo de Abuelos y siempre está dispuesta a cualquier actividad. Le gusta la música.

Sonriente y voluntariosa, un tanto dominante, pues me hizo leerle todas las notas que tomé, expresa ante su longevidad: “Ni me acuerdo de la muerte, sé que me tengo que morir y no le doy importancia. No pensé nunca llegar a esta edad, fue realmente una sorpresa.”

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