Tradicionalmente el canon de belleza blanco ha dominado en los medios de comunicación masiva en Cuba. A pesar de eso en la última década han proliferado los dreadlooks y cortes de cabello afro, que desde el universo de la moda a nivel mundial ha expuesto un proceso de empoderamiento negro, que no alcanza para compensar tanto tiempo de imposición del referente occidental.
Debido a los prejuicios raciales que lo señalan como feo, duro, atrasado y que aún perduran en el imaginario cubano, el estilo afro ha sido transformado en pelo “lacio” recurriendo, en muchas ocasiones, a procesos de alisamiento muy dolorosos. Este tipo de cabello es visto como un elemento identitario, pero al mismo tiempo como un símbolo de belleza y estética.
De ahí que el interés de los realizadores se enmarque, fundamentalmente, en graficar experiencias de mujeres, víctimas o no de racismo y discriminación, surgida de los estereotipos negativos construidos alrededor de los negros. Asimismo se resaltan las formas de supervivencia de estos prejuicios, dentro de algunas instituciones y espacios de la conciencia individual, arraigados en la sociedad y la familia.
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