Dicen que García Lorca visitó el Puerto de Boniato, atraído por las "bondades" de la señora del ayuntamiento representada, según los lugareños, por la estatua del espíritu de la montaña que acompaña su arquitectura. Más de quinientos años ha cumplido Santiago de Cuba y la historia de este lugar, fundado en la década del cincuenta del pasado siglo, continúa impresionando.
La bandera nacional ondea en señal de celebración. Acompañando a sus trabajadores está una comunidad agradecida y consciente de la riqueza que alberga, a más de mil pies de altura, este panorama que enamora desde la primera vez.
"Con el izaje de esta bandera, en saludo al 505 aniversario de la ciudad y el 67 del ataque al Cuartel Moncada, demostramos la idiosincrasia del pueblo", dijo a Sierra Maestra, Marta Ríos Argote, delegada de la Circunscripción 204 del poblado Boniato.
"Este lugar emblemático fue visitado en varias ocasiones por Fidel y Raúl Castro, ya que para ellos tuvo mucha connotación. Hoy, constituye un orgullo para los santiagueros y así se demuestra cada día".
Con treinta años de trabajo, Nayle Ferreiro Rizo, recuerda cuando el Comandante decidió conocer a su hijo recién nacido, en el año 1993, tras recibir una canastilla dispuesta para todos aquellos infantes que nacieron justo a las doce de la medianoche el 24 de febrero de ese año.
"Él nos visitó el 9 de enero y, pidió que el nombre del varón que naciera fuese Fidel Esteban. Mi hijo nació a las once y cuarenta y cinco de la noche y hace honor a ese nombre. La alegría que sentí al poder intercambiar ese tiempo y espacio con alguien tan especial es invaluable".
Una de las mejores vistas de la ciudad se origina allí, en el Puerto de Boniato. De fortín de guerra a espacio de ocio, donde la gastronomía netamente cubana se impone y convida a volver.