Educar para una disciplina social
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- Escrito por M.Sc. Miriam Musle Lavalle (Jefa de Grupo Provincial de Psicología de la Salud)
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Es necesario insistir en el proceso de distanciamiento social, teniendo en cuenta cómo se va transformando el actuar de la población en la medida en que los días transcurren, es como si “nada ocurrirá” y aparecen elementos que hablan a favor de los riesgos que, desde lo psicosocial se corren, como si realmente se hubiera perdido la percepción de lo peligrosa que resulta esta enfermedad, sin límites en cuanto a edad y condición social.
Es necesario entonces incorporar valores como la DISCIPLINA, elemento fundamental en los momentos actuales, teniendo en cuenta que esta se va formando precisamente en el seno familiar, con el cumplimiento de reglas establecidas por los padres o miembros que en determinados momentos asumen este rol parental, y se enriquece en la escuela; surge poco a poco un sentido del deber que condiciona el accionar diario de niños y jóvenes, pasando a formar parte de su actuación cotidiana.
Ej. Preparación del material escolar, aseo personal, saludo a la familia etc. Ello hace que crezcan con un sentido de respeto mutuo entre las personas, no solo en el hogar sino fuera de él.
Ese RESPETO también es un valor importante en las relaciones interpersonales, que hace que sean capaces de interiorizar, por convicción, toda una serie de normas dictadas por nuestro Estado y Gobierno, las cuales se convierten en sentimientos morales, que llevan consigo un alto sentido del deber, como expresara nuestro
Comandante en su bello concepto de Revolución.
Cuando esto ocurre estamos en condiciones de asumir y cumplir medidas como las indicadas para enfrentar esta horrible pandemia que es la Covid-19. Sabemos que “no es fácil”, en buen cubano, porque rompe con nuestra dinámica, pero es necesario y hay que llevarlas a la práctica.
A los padres les explicamos cuántas vías existen para lograr una convivencia llevadera, mucho más en los hogares de familias extensas, en las que deben respetarse los límites para evitar encuentros desagradables; todo sobre la base de otro valor fundamental: la RESPONSABILIDAD. Cuando se es responsable se reconoce el valor del
otro, se respeta una orientación o una regla, se evitan las ilegalidades vergonzosas, como las que vemos diariamente en los medios de difusión y que para niños y adolescentes pueden convertirse en posibles patrones a imitar.
Ser honesto es entre otras cualidades ser DECENTE. Recuerdo que en otros tiempos cuando nuestros padres y abuelos querían caracterizar a personas y familias como serias y educadas, decían “SON PERSONASDECENTES”.
Entonces nos toca a todos: a las comunidades, a los órganos del orden, a los Psicólogos, que por nuestra condición de cubanos estamos inmersos en todo este proceso de enfrentar estas actitudes negativas dañinas para la buena marcha de esta batalla por la disciplina social .Hacemos un justo reconocimiento no solo a nuestro sector, sino a todos los involucrados en el enfrentamiento de esta pandemia. El aplauso diario también va para ellos y para los que hacen llegar una flor a las manos de una mujer.


