Como parte de la campaña por el 505 cumpleaños de la Villa de Santiago de Cuba, que se celebrará en unas semanas, el 25 de julio; Sierra Maestra les trae esta entrevista a una de las figuras más destacadas de nuestra provincia.
Wilkie Delgado Correa nació en Baracoa, pero la mayor parte de su vida y obra ha transcurrido en Santiago. Es Especialista de II grado en Fisiología normal y patológica; profesor titular, consultante y de mérito; Doctor y Doctor Honoris Causa en Ciencias Médicas. Ha tenido una vida fructífera, donde ha sido clandestino, periodista, médico, profesor. Ha obtenido importantes reconocimientos, como el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.
SM: ¿De dónde surge su vocación para la medicina y la fisiología?
WD: Pienso que en mi juventud no tuve una influencia al respecto, pero fue un hecho trascendente el que a inicios de 1960 empezara a trabajar en el sector de Salud Pública en un cargo técnico vinculado con la higiene y la epidemiología hasta 1963. En ese periodo, participé en forma muy activa en las campañas de vacunación antipoliomielítica y otras inmunizaciones contra la difteria, la tos ferina y el tétanos, ya que estos programas de salud eran realizados por la Unidad Sanitaria, germen de lo que serían después los policlínicos, en que trabajaba.
Así fue que recibí el estímulo necesario para matricular en la Escuela de Estomatología, recién fundada como parte de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Oriente. Ya después, durante los estudios de la carrera, cursé la asignatura de fisiología, integrándome a esa cátedra como alumno ayudante e instructor graduado.
Una vez egresé, y formando parte de la primera graduación de médicos y estomatólogos, contraje el compromiso de vincularme a la docencia de esa materia una vez que terminara el Servicio Médico Social Rural, que hube de realizar en los hospitales de Jarahueca y Mayarí Arriba del II Frente. Así inicié mi formación en lo que después sería la Especialidad de Fisiología Normal y Patológica, y mi participación en la docencia de pre y postgrado en esta disciplina académica.
SM: ¿Qué ha significado para usted ejercer la docencia?
WD: Si analizamos que desde 1964 asumí la docencia como alumno ayudante de Fisiología, y que una vez graduado reasumí la docencia de esta hasta hoy, ello ha significado el ejercicio mayor de mi trayectoria laboral. Y no solo en este aspecto docente, sino lo que ello implica en las funciones educativa, investigativa, administrativa, de asesorías, de publicaciones, de planes de estudio, de misión internacionalista y de colaboración internacional. Toda esta trayectoria enriquecida con los años llevó a la obtención de las categorías de profesor titular, consultante y de mérito y del grado científico de Doctor en Ciencias Médicas.
SM: Usted es Héroe del Trabajo de la República, producto de años de sacrificio y esfuerzo continuado. ¿Qué significó este reconocimiento?
WD: Si tenemos en cuenta la significación real de esta condición, que otorga el Consejo de Estado y cuyo título firma su Presidente, uno no puede dejar de pensar que más allá de los méritos personales acumulados durante la vida. Este reconocimiento es obra de los compañeros que en distintas esferas y escenarios compartieron con uno, de las instituciones y organizaciones que contribuyeron a la formación y al enaltecimiento de nuestra labor personal. Que tuvo como sustento a mi familia, representada por mi esposa e hijos.
Por eso el sentimiento predominante ha sido de gratitud. Por el papel decisivo que tuvieron las organizaciones sindicales, debo mencionar la Sección Sindical de la Facultad de Estomatología, el Buró Sindical de la Universidad de Ciencias Médicas, el Comité Provincial y Nacional del Sindicato de la Salud y de la CTC Provincial y Nacional, que contaron con los avales a todos los niveles del Partido y del Ministerio de Salud Pública.
SM: ¿Que significó para usted haber recibido el año pasado el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Médicas?
WD: Después de recibir el Premio al Mérito Científico por toda la Obra de la Vida, que otorgó el Ministro de Salud Pública el año anterior, me sorprendió; aunque conocía que se había tramitado desde mucho tiempo antes. Así que este Doctorado conferido por el Ministro de la Educación Superior y la Rectora de la Universidad de Ciencias Médicas, ha sido una ocasión más para el agradecimiento a mi Universidad por el honor que ello significa.
SM: Usted es colaborador frecuente en varios medios de comunicación, donde sus artículos son muy bien valorados. ¿Cómo llega a ejercer también esa labor y qué importancia le otorga?
WD: En realidad esta vocación de comunicación para ser útil y cumplir con un deber de defensa de lo que se cree, se inició en la clandestinidad, con la redacción y distribución de proclamas revolucionarias. Al producirse la liberación de Baracoa el 28 de diciembre de 1958, fui designado por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio para iniciar la transmisión de orientaciones revolucionarias por la CMDX Radio Baracoa, labor que continuó hasta el triunfo de la Revolución. En 1959, al organizarse el Movimiento, fui designado Responsable Estudiantil y a cargo del órgano oficial radial que denominé La Hora Rebelde. Así que fungí como director, escritor y locutor de dicho programa.
Posteriormente, inicié mi trayectoria en el campo de la literatura, reflejando realidades de mi entorno, que perfeccioné durante la época de estudiante universitario, obteniendo premios y menciones en los géneros de cuento, poesía y teatro a nivel de la Universidad de Oriente y a nivel de la provincia de Oriente, en el género de cuento. Después fue posible terminar y publicar libros de cuento, relatos y novela.
Así que considero que mi labor periodística fue una continuidad de mi trayectoria literaria. La de mayor alcance la empecé en el periódico Sierra Maestra en la década del ochenta. Los directores de entonces, Calderín y Guevara, dieron una acogida amable a mis colaboraciones. En el periodo 1981-1982 se publicaron mis Crónicas Angolanas, una serie que enviaba al periódico desde Angola. En periodos sucesivos continuaron esas colaboraciones.
En el año 2003 fundé una página web denominada Tribuna Académica, como parte de la web del Instituto Superior de Ciencias Médicas para el abordaje del trabajo político-ideológico inherente a la institución y la divulgación de las ideas de Martí y Fidel, y la defensa de la causa de los Cinco Héroes.
Pero fue a partir del 2005 que mi actividad periodística alcanzó mayor significación a nivel internacional y nacional, con temas relacionados con los Cinco, sobre Fidel, revolucionarios y patriotas, temas políticos, sociales, históricos y culturales. Fue así que al paso del tiempo mis colaboraciones en el país, fundamentalmente en la prensa digital, fueron convirtiéndose frecuentes en órganos como Cubaperiodistas, UNEAC y Cubarte, y hoy están presente en portales web como el de Cuba, MINREX, Panorama Mundial del Comité Central, Fidel Castro: soldado de las ideas, y otros sitios. En el extranjero se han publicado artículos en más de veinte países, en algunos de modo frecuente, e incluso algunos artículos se han traducido a varios idiomas. También he publicado libros digitales sobre estos temas.
Considero que el periodismo es un ejercicio valioso para la transmisión de ideas y es apasionante por la inmediatez de su divulgación en esta época, en que incluso es posible determinar el número de lectores seguidores de determinadas temáticas e incluso de reproducciones en otros portales web y blogs.
Comoquiera que me inicié en esta actividad desde mi juventud, con apenas 19 años, y con una continuidad hasta el presente, pienso que ha sido un privilegio realizarla con un empeño especial durante mi trayectoria laboral. Por eso también agradeceré y he considerado como un honor el hecho de que la UPEC me confiriera la Distinción Félix Elmuza.
SM: En sus escritos habla constantemente de Fidel. ¿Cómo comienza su interés en el estudio de la figura del Comandante? ¿Lo conoció alguna vez en persona? ¿Tiene alguna anécdota al respecto?
WD: Creo que todos los revolucionarios cubanos de nuestra época hemos tenido a Fidel como su guía, y yo lo tuve desde la juventud al integrarme al Movimiento 26 de Julio. Empecé a divulgar sus ideas desde 1958 y 1959, en los programas radiales ya mencionados. Y desde el 2003 empecé a abordar su personalidad, su pensamiento y sus actuaciones durante todos los años hasta el presente.
Esto me permitió recopilar todos los artículos en un libro impreso con motivo del 80 aniversario titulado Fidel Castro: la vida del combate y la virtud. En ocasión de su 90 aniversario se publicó en una edición ampliada en formato digital en Internet. Y tengo entregado a una editorial una nueva publicación ampliada con los artículos posteriores a su muerte.
Será la primera parte del libro, y la segunda tendrá los artículos publicados sobre Chávez, que anteriormente fuera editada por una editorial alemana. El título propuesto será Fidel Castro y Hugo Chávez: Vida y Siempre vida.
No le traté personalmente, aunque estuve varias veces en forma más o menos cercana en actos. El día de su sepelio en Santiago, se transmitió por Radio Ciudad de Buenos Aires, Argentina, una entrevista que me hiciera ese órgano, por vía telefónica, sobre Fidel, su significación histórica y la situación previsible del país después de su fallecimiento. Lo más importante es que durante años me he nutrido con todo el arsenal de ideas de Fidel, recogido en sus obras publicadas.
El profesor Wilkie, como cariñosamente lo llaman muchos ex alumnos que comentan y siguen sus trabajos periodísticos, ha tenido una vida y carrera fructíferas, llenos de la intranquilidad y curiosidad que acompaña a los que emprenden grandes empresas. Honor a quien honor merece y enorgullece a nuestra ciudad, en este 505 aniversario.