Santiago de Cuba, mayo 15.- Nunca pude imaginar que pasados 21 años, una vez más volvería a la escuela donde estudiaron mis hijos tras las huellas de un ‘evangelio vivo’.
Quienes lo conocen y estudiaron en ese centro no olvidan a este símbolo de ejemplaridad y entrega al trabajo de manera incondicional, educador en toda la extensión de la palabra, capaz de reconocer las características de cada uno de sus estudiantes y padres, y estar siempre atento a que cada una de esas diferencias no afecte el desarrollo docente educativo de los niños.
A la entrada, un cartel anuncia que llegada al “Abel Santamaría”, lugar que invita a recorrerlo, como dijo Tony Guerreo en su estancia en Santiago: “Si quieren saber lo que es la educación cubana hay que visitar esa escuela de El Caney, donde el director ha sabido con su perseverancia crear un verdadero modelo de enseñanza”.
Tony tampoco imaginó que pasado unos días de su recorrido por esta urbe, ese director, al que se refirió con emoción y orgullo, se le concedieran el Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, que otorga el Consejo de Estado y la CTC.
FORMADOR DE GENERACIONES
Rolando Beltrán Hurtado, es el director del ‘Abel’ hace unos 40 años. Nació el 6 de octubre de1946 en Los Ramos, municipio de Songo La Maya y dice que tuvo una infancia muy dura.
Alegó que no tiene buenos recuerdos de su primer grado en la escuela Señor Delgado, la maestra lo arrinconó en un lugar del aula y no lo atendía. Sin embargo, expresa que el maestro César Castellano, lo ayudó mucho, y limó todas las insuficiencias.
“Cuando comenzó la campaña de alfabetización, estaba en 5to grado, no participé porque no tener los requerimientos académicos, aunque me incorporé a la campaña como brigadista Patria o Muerte, que se desarrollaba en los barrios.
“En esa época trabajé con un primo de zapatero, y en la bodega de la esquina de mi casa, hasta que un día llegó a la escuela un grupo de estudiantes de Minas del Frío captando ‘muchachos’, para hacer la carrera de magisterio. Viajo hasta ‘Minas’, donde cursé el primer año; el segundo y el tercero en Topes de Collantes, y ya en Tarará terminó el cuarto y quinto años, graduándome en el Instituto Makarenko en 1969.
“Cumplí mi servicio social y laboré en varios centros, además de ocupar responsabilidades en el Sindicato Regional del sector, hasta que en 1975 me nombran director del seminternado.
EL SEMINTERNADO Y YO
“Esta escuela es mi vida, siento un amor extraordinario por los niños, yo no tengo vacaciones ni semana de receso, estoy pensando siempre qué puedo hacer para que cuando los estudiantes se incorporen nuevamente encuentren la escuela más bella y organizada.
“Aquí, no solo reciben la instrucción del proceso de enseñanza instituido en el país, sino que se educan.
“Para mi la educación lo es todo, pasión, ímpetu, entrega, sacrificio, dedicación, yo la definiría como fidelidad infinita y sentido de pertenencia.
“¿Los dormitorios? están limpios y organizados. Disponen de ventiladores, televisores, videos, las camas tienen dos colchones uno de muelle y el otro de espuma.
“Hace mucho tiempo se diseñó una estrategia para saludar el natalicio del mártir de la escuela, y año por año lo hacemos, y en cada ocasión logramos algo nuevo: El zoológico con un a muestra bastante amplia de animales, que ayuda al proceso de enseñanza
-aprendizaje; el huerto de autoconsumo… El Colibrí, un restaurante con 48 capacidades donde los estudiantes donde les enseñamos el comportamiento en la mesa, el uso de los cubiertos y las servilleta, etc.
“Llevamos 20 años presentándonos en el carnaval santiaguero con mucho éxito. ¿El vestuario? Además de lo que nos da cultura, los padres compran las telas y adornos.
“Tony Guerrero se llevó una impresión maravillosa de la escuela, incluso, en el desfile del Primero de Mayo en la capital, lo saludé y me contestó: -‘Sigo hablando de tu escuela en El Caney, estamos comprometidos para ir Los Cinco’.
RETOS
“No quiero ni recordar el paso de Sandy, la escuela quedó muy maltrecha; cuando vi el desastre comencé a llorar y le dije a Cecilia, la subdirectora, nuestra obra se perdió, ya no vamos a ser lo que éramos.
“ Para suerte nuestra ninguno de los medios de enseñanza sufrieron daños. Con la ayuda de los trabajadores, los padres y vecinos de la comunidad, volvimos a restaurar el centro.
“En el año del 500 aniversario de fundación de la Villa y el 62 del asalto al cuartel Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, tenemos tareas puntuales en las que trabajamos intensamente.
“El Caney, es especial, mis hijas nacieron aquí, comencé a trabajar como dirigente aquí, el pueblo me quiere y yo también, he formado a muchos jóvenes.
“¿Arrepentimiento? Ninguno. Me molesta la hipocresía, las personas que se sienten superiores o quieren opacar a otros porque tienen un cargo o un poquito más de conocimiento, esas son cosas que detesto.
“¿Momentos difíciles? Cuando un padre hace una reclamación con agresividad, y no valora el trabajo de la escuela.
“Momentos felices son muchos, cuando vino el primer secretario del Partido en al provincia a entregarnos el premio Los Zapaticos de Rosa, y me pidió fotografiarse conmigo, esa foto la exhibe muy cerca de una de Fidel y Chávez, y otra de Fidel y Raúl.
“Estoy satisfecho, no me imagino fuera de esta escuela, creo que puedo seguir aportando. Nunca pensé que pudiera obtener el Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, no trabajo por méritos sino por amor, para que mis alumnos, padres y colectivo laboral se sientan satisfechos de lo que hago”.