Un toque a la entrada de la puerta alerta a mi interlocutor, quien con una voz segura y manos firmes me recibe en su oficina. José Cuevas Veranes es el Director de la Asociación Nacional del Ciego (ANCI) en Santiago de Cuba hace más de tres décadas, desde 1987. “Yo soy maestro de profesión y vocación, para lo cual me desempeñé en la Escuela Normal Frank País como profesor de Matemáticas y Español a partir de 1961.
“Me casé muy joven, con poco más de 20 años en 1962. Hoy tengo dos hijos, e igual número de nietos y bisnietos. Durante ese tiempo me desempeñé como Político Provincial de los Comités de Defensa de la Revolución”, comparte mi entrevistado justo antes de la inflexión en el tono del diálogo y una pausa. “Sin embargo, en 1986 un accidente me provocó la pérdida de la visión, debido a que tenía antecedentes patológicos de glaucoma.
“A los 46 años de edad en que aconteció tantos momentos difíciles, pensé que había acabado, pero un colega del Partido me buscó con el objetivo de mi incorporación a la vida social a través de la dirección de la ANCI en el territorio santiaguero.
“Desde entonces he preparado a numerosas generaciones, y a pesar de mi condición nunca me he apocopado. Soy emprendedor por naturaleza ya que no me detengo, aunque haya tenido momentos en que me he sentido deprimido por las primeras caídas a causa de mi discapacidad.
“A mis trabajadores siempre les doy consejos, y pienso que aún puedo hacer algo más por las nuevas generaciones. Soy, en esencia, un formador incansable”. Como resultado a su labor de toda una vida, la Asociación Nacional del Ciego en Santiago ha sido Vanguardia Nacional durante 27 años.
“Ante las adversidades siempre busco soluciones. La fuerza de voluntad me impulsó a desempeñar nuevas responsabilidades como Delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular durante más de dos décadas. La familia me apoya en todo, y mi matrimonio actual es incondicional. En una casa sé lavar, planchar, limpiar, y otras labores domésticas, pero dicen que soy un excelente chef”, destaca mi protagonista con orgullo.
“Representar a los miembros de la institución es una ardua labor, que requiere de sensibilidad humana para estar en las manos de los discapacitados visuales. Exige el apoyo incondicional y el sacrificio personal sin importar las dificultades propias, ya que hay que pensar en los demás en iguales condiciones.
“Mi mensaje a las personas como yo, resultado de la experiencia, es que a pesar de todo soy feliz, y ellos también deben serlo a través de su incorporación a la vida en sociedad y la superación individual, posibilidades que le ofrece la Asociación Nacional del Ciego junto a la atención mediante los distintos sectores de salud pública, educación, cultura, deporte, entre otros”.
Un arduo trabajador, exigente y de carácter amable es, sin duda, José Cuevas Veranes, un ejemplo de que el regalo más preciado para el ser humano es la vida en la que, no obstante a sus disímiles pruebas, puede disfrutarse con plenitud a través de la positividad de su carácter.