Nena a más de un siglo
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- Categoría: Especiales
- Escrito por Milagros Alonso Pérez
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Te recibe preguntando por tu nombre, y luego te llama como si se conocieran de toda una vida. Pone sus largas manos entre las tuyas, con una familiaridad sincera, y te invita a viajar en su vívida memoria. Y es que, Edelmira María González González, cariñosamente conocida como Nena, celebró el pasado 1ro de octubre junto a familiares y amigos su cumpleaños número 102.
Nacida en el año 1917, cuenta a Sierra Maestra su crianza en las granjas de su abuelo materno, quien era dueño de 45 caballerías. Expresa que con cada mal tiempo del clima asesinaban a un novillo para compartir el alimento con los vecinos. La madre de Edelmira González provenía de una estirpe revolucionaria, fallecidos en combate contra el gobierno español.
Nena, natural de Granma, vivió los horrores de la tiranía batistiana cuando el único varón de sus seis hermanos fuese asesinado por los tigres de Mansferrer el 6 de mayo de 1958, luego de colaborar con Celia Sánchez Manduley para los rebeldes de la Sierra Maestra. Nuestra protagonista se define como un ama de casa, católica y dedicada a su esposo y dos hijos.
Su cónyuge, el Dr. Roberto Rodiles Ruiz, fue fundador del antiguo Instituto de Segunda Enseñanza, actual preuniversitario Cuqui Bosch en el cual impartía las asignaturas de Física y Agrimensura. Cuando contrajeron matrimonio, el 28 de septiembre de 1946 se trasladaron a la provincia de Santiago de Cuba.
La pareja, un año antes del triunfo de la Revolución Cubana, durante la huelga del 4 de abril, ocultaron en su hogar a cinco estudiantes revolucionarios. Edelmira relata cómo atravesaba el Puente de San Juan embarazada cargando armas para los rebeldes. También, desde su casa en Calle 8 de Santa Bárbara escondían medicamentos, fusiles y alimentos para abastecer a la guerrilla.
Tía del General Samuel Carlos Rodiles Planas y sus hermanas Elia, Antonia y Noemí, quienes colaboraron en la fundación del II Frente oriental, resguardó a su sobrino de los esbirros tras salir de la cárcel de Guantánamo. ¡Gracias a Dios que triunfó la Revolución!, dice.
Sus vecinos y familia la conocen como una mujer extremadamente acogedora, servicial, humana, responsable de todos, incansable y trabajadora. Sus aficiones son el arte culinario, el cultivo de las plantas, cantar en ocasiones especiales y "pedir un pedacito de café".
La Reina de Simpatía del Club de Manzanillo hace más de siete décadas, aún conserva la belleza de su espíritu y la serenidad del alma ante una vida plena como madre, esposa, revolucionaria y amiga. Aquella que, sin dudarlo, dice a la cronista " aquí tiene a una abuela, vuelva pronto".

