Nelis: tiza en mano y de frente al pizarrón
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- Categoría: Especiales
- Escrito por Nalena Jares Rivero
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Cuando me hablaron de ella imaginé hallar a una señora canosa, con blusa de mangas largas, collar de perlas y saya plisada, sin embargo, y para sorpresa mía, conocí a una mujer que me pareció joven a pesar de sus años.
Allí, en la escuela primaria Clodomira Acosta, trabaja desde hace 42 años Nelis Cristo Moya, maestra con casi medio siglo de experiencia.
Natural de Palma Soriano se va muy pequeña para La Habana a vivir con su familia paterna. Ya siendo una adolescente viene en unas de sus vacaciones a ver a sus padres que estaban asentados en el municipio de Segundo Frente. Y justo en ese momento hubo un llamado del Ministerio de Educación para formar maestros emergentes, su mamá le insistió para que se incorporara al curso, y así lo hizo.
Por tres meses estuvo en el internado de Loma Blanca Conrado Benítez. Ella que tan solo tenía un sexto grado, inexperta, con apenas 15 años, un tanto tímida y protegida por su abuela que la había criado decide formarse como maestra. Al terminar la mandan para una escuela multígrado.
Se enfrenta así por vez primera a un aula en el zonal de la Prueba en una escuela llamada El Renté donde solo le habían entregado una cantidad de tabloides y un grupo de niños para enseñar.
¿Cuántas veces Nelis se habrá preguntado qué hacía en aquel lugar, lejos de su familia y aún con la ingenuidad de una quinceañera?
“Agradezco mucho a los vecinos del lugar y a los maestros de los alrededores. Para esa época ganaba solo 86 pesos.”
Luego se trasladó a otros dos lugares y ya en el último estuvo cerca de la familia. Por unos siete años anduvo por escuelas de la serranía: tiza en mano y de frente al pizarrón.
Y fue por allá por esos lares que se enamoró de Valentín Pardo Olivares quien había pasado el mismo curso que ella. Y contrajeron matrimonio, y tuvieron dos hijos, y se amaron, y emprendieron la vida... Tristemente hace doce años él falleció y ella nunca más ha abierto las puertas a ese tipo de amor.
En el año 1977 el matrimonio se traslada a vivir a la ciudad de Santiago de Cuba donde residía la familia de él. Y desde entonces ella se incorpora a trabajar en ´Clodomira´.
“Cuando vine para acá todos me decían que iba a enfrentarme a una escuela grande, con muchas exigencias, muy visitada, en la que había que dar resultados… Y eso era precisamente lo que yo necesitaba porque quería aprender, saber, superarme; no quería quedarme con aquella inocencia de cuando comencé a trabajar. Me esforcé, hice la licenciatura y en 1980 mi esposo se va a cumplir misión internacionalista en Angola y prácticamente me quedé sola con mis hijos. Doy gracias a mis compañeros y al que fuera director de este centro: Amado Villavicencio que me apoyaron muchísimo.”
Esta educadora, combina las responsabilidades docentes, el amor por la familia, sobre todo por esos nietos de los que con tanta ternura y dedicación habla y el compromiso con su Sección Sindical de la que es secretaria hace años. Además es master en enseñanza primaria y es una de las docentes reincorporadas después de jubilada.
“He trabajado generalmente con los grados de primero a cuarto y es este último el que más me gusta.
“Los niños son lo más grande. No me gusta que los maltraten. A los niños hay que quererlos, educarlos, amarlos. Enseñarles siempre a decir la verdad. Yo adoro a los niños. Disfruto cuando les das un contenido y evolucionan. Siento un gran placer cuando doy primer grado, por ejemplo, y aprenden a poner ´mamá´.
Mientras conversábamos se emocionó en muchas ocasiones y limpiaba las lágrimas que corrían por sus mejillas.
“Yo soy llorona” –me decía-.
Y es que vislumbra así los sentimientos y sensibilidad de esta educadora que ha sido consejera y guía de sus alumnos y hasta de sus propios colegas.
Le llaman viejuca, vieja, peleona..., pero todo con mucho cariño. Ella siente que la quieren y el sentimiento se hace recíproco. La tienen en cuenta, la escuchan y muchos, le agradecen por una razón u otra.
Por ejemplo, Leonardo, hoy estudiante de primer año de Medicina, la sigue viendo como su seño Nelis y habla de ella con amor, aun cuando fue un niño travieso y ocurrente que tantas maldades hizo en el aula. Por otra parte, Yaneydis Hechavarría Batista, primera Alcaldesa santiaguera, en una entrevista que recientemente se le hiciera sobre su vida dijo: “Hoy me siento muy orgullosa de que Nelis Cristo fuera mi maestra, una educadora destacada, condecorada”.
A Nelis se le vuelven a salir las lágrimas y habla con el corazón como se dice, al comentar que siente satisfacción cuando la llaman en la calle o es recibida en un hospital por alguno de sus alumnos, o cuando sencillamente, los ve crecerse en cualquier esfera de la vida.
Mucho más podría decirse de quien dedica su talento a la noble tarea del magisterio, de esa mujer que es madre, abuela, que también ostenta la orden de Segundo Grado Lázaro Peña. Innumerables son los calificativos para esta fémina santiaguera, que además, me contó la leyenda de ´Clodomira´ de “El canto del hormiguillo”, pero de esa, les escribo en otra ocasión.


Comentarios
besito para ti nelita de mi parte y mis hijas
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