La conversación con Orlando Ocaña tiene lugar en la Sala 500 de la emisora CMKC. Fue el lugar más adecuado para hablar con quien acaba de ganar El Micrófono de la Radio, el segundo mayor galardón que otorga el ICRT, solo superado por el Premio Nacional.
Ocaña es el corresponsal en Santiago de Cuba de la emisora más popular del país: Radio Progreso, y según sus palabras ama y sueña con la radio.
“Como periodista, como hombre de este medio informativo, mi compromiso ha sido salir cada día y descubrir una historia y contarla de la mejor manera y fielmente, para que guste a los oyentes. Y al mismo tiempo que sea un recuerdo memorable para los protagonistas.”
Orlando considera la radio como la puerta por la que él tiene acceso al mundo; “es como un cordón umbilical que me conecta con todo lo que sucede a mí alrededor; es la magia que tiene una cabina, un estudio en una emisora. Allí se describe la realidad en una función social que no tiene comparación por su alcance. Y uno se ve precisado a superarse cada día”.
Ocaña vence la licenciatura de Periodismo en la Universidad de Oriente en 1986, y en 2003 la categoría de Máster en Ciencias de la Comunicación; además de corresponsal de “Progreso”, es integrante de su Consejo Artístico Asesor.
Desde la tierra santiaguera, y por medio de entrevistas, crónicas, reportajes..., este periodista refleja la cotidianidad de la provincia, con un tono conversacional, especialmente cuando asume la crítica y el debate social. Esto último le ha sido reconocido tanto por la audiencia como por el Instituto Cubano de la Radio y la Televisión (ICRT) en su ya extenso bregar en la profesión.
“Conozco el medio desde muy pequeño, por el nexo de mi familia con este, o por visitar con regularidad los estudios. Tenía 7 años de edad cuando entré por primera vez a una emisora y me fascinó; descubrí enseguida que ese sería mi mundo... se me quedó en la mente.
“No tenía una conexión afectiva con el periodismo pero sí con las maneras de hacer radio y con la gente que la hacía. Y cuando alcancé la adolescencia me preguntaba ¿cómo se puede trabajar allí? Me dijeron que había que ser periodista, actor... alguna vertiente del medio. Tenía delante el periodismo mas pensé en la radio, de ahí que yo me considero primero un hombre de la radio y luego un periodista. Sin embargo, esto último por su función social tan distinguida y comprometida, también ha significado un reto para mí; he debido prepararme hasta alcanzar reconocimientos.
“La radio es una gran escuela; aprendí desde hace muchos años cuando era otra la tecnología. Y decidí profundizar y conseguir lo que me propuse.”
EN VERDAD NO SOLO ES LA RADIO
En realidad, Ocaña no es solo ‘un hombre de la radio’ porque tiene otras aficiones: autodidactamente aprendió electrónica, mecánica, construcción... prácticamente hizo su propia casa; arregla sus equipos... En Venezuela, de febrero de 2013 a junio de 2014, lo precedente le sirvió de mucho pues durante su Misión allá, colapsaron los equipos en el estudio de radio y TV que tenían; no se disponía de la economía para resolver los inconvenientes técnicamente y entraron en escena la iniciativa y el conocimiento de Orlando, se salvaron algunos equipos y las trasmisiones se mantuvieron. Es más: aún se mantienen.
También colabora con colegas: les arregla grabadoras, computadoras... Cuando se graduó del bachillerato sus compañeros decían ‘que nadie toque las carreras de electrónica que esas son de Ocaña’. Pudo estudiar ingeniería electrónica en la Unión Soviética pero quiso quedarse con lo que señalaba el destino: el periodismo, la radio.
Luego de 33 años de servicio a la radio cubana, Ocaña asegura que le debe mucho a su paso por las “cabinas municipales”; a la formación del personal en emisoras serranas; al Período Especial que le obligó multiplicar el esfuerzo en la CMKC; a la Universidad y lo que esta representó para él.
Una lista de 34 premios y reconocimientos desde que en 1989 logró el primero: Premio al mejor programa dedicado a la mujer, en el Festival Provincial de la Radio, hasta el más reciente: Gran Premio del Concurso Nacional de Periodismo Científico “Gilberto Caballero”, categoría radio, La Habana’2019 avalan un trabajo relevante, que solo en 2019 incluye, además, dos menciones especiales en el Concurso Periodístico Primero de Mayo.
La epopeya revolucionaria de la provincia, la impronta de Fidel, las batallas cotidianas del pueblo santiaguero y la contribución de sus héroes anónimos; el proyecto Santiago Arde, la productividad... son la base del trabajo diario de Ocaña, quien aun la exigencia de la corresponsalía de “Progreso” frecuenta Radio Mambí, emisora de sus inicios, igual que no olvida Radio Titán, que ayudó a nacer.
Muestra con orgullo un micrófono de cabina radial, a pequeña escala. Es como un emblema:
“Este Premio representa para mí no solo la respuesta a las enseñanzas recibidas como trabajador, como revolucionario; es el símbolo de mi gratitud hacia esta ciudad llena de historia que es también una enseñanza. Es lo que corresponde hacer a un hijo agradecido.”