Niños seguros, padres felices… (I)

Categoría: Especiales
Escrito por Indira Ferrer Alonso / Foto: Tomada de eresmama.com
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caídaLa seguridad de los hijos debe ser un tema permanente en casa. Incluso si ya son adultos, las madres y padres solemos preocuparnos ante las demoras cuando no llegan a casa a la hora habitual o cuando se van de fiesta con amigos.


Y esta necesidad de asegurarnos de que están bien debe ser una constante, máxime si aún son pequeños y carecen de entendimiento y prudencia para cuidarse a sí mismos.
En diferentes ocasiones, Sierra Maestra ha tratado el tema de los accidentes en la infancia y las maneras de prevenir lo que constituye la primera causa de muerte de niños sanos a nivel planetario y en Cuba. Dedicar nuevas reflexiones a este tópico es una labor necesaria, teniendo en cuenta que en 2019 se han incrementado -respecto a otros períodos- las atenciones médicas por accidentes a personas en edad pediátrica, en Santiago de Cuba.
El hecho de lamentar la muerte de más de una veintena de menores en el primer semestre del año, y más de 300 casos de lesiones por esta causa, habla de la urgencia de concienciar a padres, cuidadores, maestros y otros adultos cercanos a los niños y adolescentes, sobre las medidas de seguridad que no pueden faltar en los ámbitos familiar y escolar para garantizar la integridad física y la salud de los más chicos.
Por eso, en esta entrega ofrecemos a nuestros lectores algunos consejos para evitar lamentables eventos como las caídas, las quemaduras y la electrocución.
¿Cómo evitar las caídas?
Las caídas están entre los accidentes más frecuentes en este territorio. De ahí la importancia de que los adultos nos aseguremos de mantener el suelo libre de objetos que puedan constituir obstáculos para el desplazamiento de los niños por casa.
Hay que mantener el piso limpio y seco, sin embarraduras de sustancias que puedan provocar resbalones... Y hablando de resbalar, ojo con los baños, que tienen superficie resbaladiza y donde haya niños pequeños deben permanecer cerrados para evitar que entren sin la supervisión de una persona mayor.
Una medida inteligente es colocar en la parte de la ducha, una alfombra antideslizante y verificar que las suelas del calzado que usen los pequeños, no estén lisas.
Importantísimo: hay que garantizar que las escaleras tengan barandas y que los niños más pequeños no accedan a estas sin la compañía de un adulto. Además, la familia debe asegurarse de que no tengan manera de llegar por sí solos, a las escaleras que llevan a la azotea.
Para evitar las caídas también es necesario estar atentos a que no se suban a los muebles, especialmente a armarios, mesas, brazos de los asientos, etc. Además no deben situarse estos objetos al lado de las ventanas.
¿Y las quemaduras?
Bien, aunque muchos padres no acuden al médico por considerarlas una lesión menor cuando son leves, las quemaduras se encuentran entre las consecuencias más frecuentes de los accidentes en el hogar. Por eso es bueno mantener a los menores fuera de la cocina o de las áreas improvisadas para la elaboración de los alimentos durante las festividades en la vía pública o en el hogar. Asimismo, hay que alejarlos de planchas para ropa y de tenazas o planchas de pelo en uso.
Además, de esa medida que es la más importante, recomendamos otras, como tapar las ollas, calderos, sartenes y otras vasijas mientras se cocina, y también después, especialmente si contienen alimentos calientes.
Es recomendable mantener los mangos de las ollas y sartenes hacia adentro para que no sobresalgan, y así evitar que caigan accidentalmente; así como impedir que los más chicos jueguen con fósforos o fosforeras.
Las muertes de niños por electrocución no son frecuentes en Santiago de Cuba pero ocurren y ya en este año ha habido que lamentar este tipo de sucesos. De ahí que, para culminar la primera entrega de una serie de trabajos sobre prevención de accidentes en la infancia, nos refiramos a las acciones de prevención sobre este particular.
La doctora Magalys Giraudis Kindelán, pediatra y responsable del subprograma de Accidentes del Programa de Atención Materno Infantil en la provincia, explicó que al recibir una descarga eléctrica la persona afectada sufre un paro cardiorrespiratorio, que en la mayoría de las ocasiones resulta letal. Por tanto, para que nuestros hijos estén a salvo de semejante peligro, hay que utilizar enchufes en perfectas condiciones, sin cables pelados ni separados de la pared.
Además es aconsejable buscar protectores y mantenerlos tapados, especialmente si los niños son menores de cinco años. No deben quedar a su alcance aparatos eléctricos con dificultades técnicas que puedan transmitir electricidad ni con empalmes defectuosos en los cables. Y, muy importante: no permitir que toquen los equipos electrodomésticos con las manos mojadas.
Un comentario aparte dedicaremos en próximas ediciones a los riesgos que entrañan las descargas eléctricas por rayos, que en este verano han azotado a familias cubanas. Y cuyas nefastas consecuencias hay que aprender a evitar.
Hasta entonces, asegúrese de cumplir estas medidas porque nada hace más feliz a los padres que mantener a sus niños seguros.

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