
En la sanluisera Adela Fernández Abiague tiene total acierto la frase del Apóstol: “En la sencillez está la grandeza”, y es que la humildad y la bravura realzan la existencia de esta mujer quien tuvo una marcada actividad en el Departamento de Sanidad Militar del Ejército Rebelde, específicamente del Segundo Frente Oriental Frank País García.
Ella es paradigma para quienes defienden nuestras conquistas y para los hombres y mujeres que ejercen la enfermería, vocación que descubrió luego de ser intervenida quirúrgicamente y que después desempeñara con muy pocos conocimientos con la convicción revolucionaria de darle a nuestro pueblo una sociedad donde imperara la justicia social.
Adela tiene el mérito de haber presenciado el juicio de Fidel por el asalto al cuartel Moncada.
En el escenario del Segundo Frente Oriental esta ardiente guerrillera vivió momentos de grandes tensiones, no solo porque arriesgaba su vida, sino también por su encomienda de salvar casi sin recursos la vida de los combatientes, además de atender a la población campesina donde operaban los frentes guerrilleros y al propio enemigo.
Por su trayectoria, Adela ha recibido más de 50 reconocimientos entre los que se encuentran la medalla de la Lucha Clandestina que confiere las Fuerzas Armadas Revolucionarias, 50 años de Victoria concedida por el Consejo de Estado y por la Obra de Toda la Vida que otorga el Ministerio de Salud.
En su terruño, San Luis, Adela Fernández Abiague es querida y admirada. Para quienes han seguido su huella de sensibilidad y humanista al formarse como técnicos y profesionales de la enfermería, ella es modelo de inspiración.