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“Hasta que tenga fuerzas”

Categoría: Especiales
Escrito por Yunier Sarmientos Semanat / Fotos: Jorge Luis Guibert García
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ernesto coss trabajador prtuario destacado santiago de cuba

Cuando en toda Cuba se rememora la impronta de Antonio Maceo y del Ché este 14 de junio; Ernesto Coss Odio, estibador desde joven, recibió el agasajo de sus compañeros por cumplir cinco décadas entregadas a las labores portuarias en la dársena santiaguera.

Poco tiempo le separa de la fecha de jubilación, ya no puede echarse los sacos al hombro -como antes-, pero bajo la sabia popular de que “el diablo sabe más por viejo, que por diablo”, aconseja a los jóvenes, como un padre.

Por eso no es extraño su carácter jovial y las poses repetidas para las fotos, luego de la terminación del acto por el Día del Trabajador Marítimo Portuario, que encontró sede en la Empresa de Servicios Portuarios de Oriente (Serpo), donde se reconocieron obreros destacados durante el 2018 y seis hombres con medio siglo de trabajo.

“Yo empecé el 4 de julio del ‘68, era un ‘chamaco’, tenía 20 años y pico; y aquí me mantuve ininterrumpidamente tirando sacos, después pasé para la función de amarre; allí trabajo todavía, hasta que tenga fuerzas”; me dice este hombre, quien se refiere a los jóvenes que hoy laboran en el puerto, en los consejos que les ofrece para que no se cometa ningún delito. También hay espacio para el recuerdo.

acto dia del trabajador portuario santiago de cuba

Ernesto cuenta de la situación en la que se encontraba el Guillermón Moncada a finales de la década del sesenta, era un lugar modesto. “Yo llegué aquí prestado, venía de transporte de carga por carretera. En aquella época se trabajaba bastante, no como ahora; después fueron incrementándose los barcos cuando el Campo Socialista.

“Habían 15 o 18 buques esperando para descargar y se hacía rápido. No había esa demora que tenemos ahora. A pesar de que los muchachos trabajan bastante, lo mismo con agua fría que caliente. Pero no veo el entusiasmo de aquel entonces, como cuando llegamos al primer millón doscientas mil toneladas. Eso fue una hazaña increíble”, exclamó.

La rada de la Ciudad Héroe luce diferente, y Coss lo sabe. “Antes todo eso (los muelles) era de madera, se han sacado los pilotes y ya tiene piso nuevo. También está la terminal que hicieron allá atrás. Ahora es una maravilla, y después que se hizo todo eso, viene un ‘señor por allá’ (en Estados Unidos), que quiere el puerto. Imagina a esta altura, después de trabajar tanto, va a venir un come mi*** a decir que esto era de abuelo. Ah no joda, eso es de nosotros, de los cubanos, y nadie nos lo va a quitar”.

Ernesto Coss se apasiona y de sus ojos, discretamente escapan unas pequeñas lágrimas. Se las seca con los dedos, agarra bien duro el diploma que le han dado y felicita a los portuarios como él, de todas partes del país, a “los guillermones”.

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