Abuelas

Categoría: Especiales
Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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chuncha santiago de cubaEllas fueron hechas para complacer, para darlo todo y decir siempre que sí al más mínimo capricho de sus nietos. Las abuelas, tal vez por ese privilegio de una maternidad repetida, tienen la sabiduría y la experiencia para comprender mejor las necesidades de los más pequeños de la casa... aunque esos pequeños sumen 5, 15, 20, o más de 30 años.


Las abuelas son el ser más especial de la casa, porque incluso para regañar o para expresar una negación ante un pedido de imposibles, tienen esa manera exclusiva de expresarse para que las palabras no sean duras, sino dulces y agradables, y no provoquen lágrimas en sus seres más queridos.
¡Qué sería de nosotros sin las abuelas! Esas madres sustitutas que siempre están ahí para todo: si quienes nos dieron la vida están trabajando o necesitan su espacio para salir, ¿quién nos cuidaría mejor que las abuelas?
Sus historias son las más increíbles, con la particularidad de que nunca son relatadas de la misma manera, aunque los nietos las pidan una y otra vez. Es que la inventiva de sus narradoras, y puede que hasta la falta de memoria por la edad, hacen que los cuentos cambien una y otra vez, y sea entonces la descendencia quien los complete.
Las abuelas son lo máximo, viven de forma altruista, siempre para los demás, y se sienten felices de hacerlo; gustan de mantener siempre el orden, la disciplina y el respeto, pero eso no les impide convertirse en los seres más atentos y serviciales que existen en el planeta.
La mía, por ejemplo, aún con mis 27 años y sus 78, siempre está dispuesta a acompañarme a cualquier sitio. Justo como lo hacía muchos calendarios atrás cuando me recogía en la primaria y me llevaba a la escuela de música; y paseábamos juntas por el Parque Céspedes, y comíamos helado en el Coppelia...
Es ella la que prepara las mejores meriendas, la que compra la ropa con la talla justa, la que da vueltas por tu cuarto en la madrugada para ver si estás durmiendo bien, la que más se preocupa si estás con el más mínimo catarro, la que se encarga de satisfacer las malcriadeces de sus nietos tengan la edad que tengan.
Las abuelas son geniales y a ellas debemos agradecerles tanto como a nuestras madres. Por eso, en este segundo domingo de mayo nuestro regalo será llenarlas de besos, abrazos, y todo el cariño posible para que sientan retribuido todo el amor que nos han dado durante nuestra vida.

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