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De las “pharming parties” a la drogodependencia

Categoría: Especiales
Escrito por Odette Elena Ramos Colás
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fp 2019¿Sabe usted lo que es una “pharming party”? Tal vez en sus años nunca haya escuchado el término, pero en los últimos tiempos se ha puesto de moda entre los jóvenes de países desarrollados, y va cobrando auge en las redes sociales.


Se trata de las “fiestas con fármacos”: una peligrosa celebración que cada vez se vuelve más popular en las nuevas generaciones y que puede traer innumerables consecuencias negativas para la salud; pues el uso abusivo de medicamentos, muchas veces ligados con la bebida es un problema que está creciendo. Y resulta una práctica tan nociva como el consumo de las drogas ilegales e igualmente adictiva.
Aunque la utilización de sustancias estimulantes, psicotrópicas y relajantes existe desde tiempos remotos, ya sea con fines rituales, lúdicos o curativos; en la actualidad, sin embargo, constituye uno de los mayores problemas de la sociedad, ya que muchas de estas drogas creadas con fines médicos se han convertido en un verdadero peligro para los jóvenes.
Por lo general se utilizan medicamentos analgésicos, sedantes, y otros que producen sueño; los cuales se consideran sustancias con efectos semejantes a las drogas. Y cada vez hay más personas involucradas en las adicciones a estas sustancias medicamentosas.
Tal vez porque son más fáciles de conseguir, e incluso más baratas, muchos se pierden en este grave problema que puede dar al traste con la vida. Y ya no se trata de una cuestión lejana de los países del primer mundo... pues se han dado casos en la nación e incluso dentro de la provincia.
Según algunos expertos, entre las drogas más consumidas en Santiago de Cuba en los últimos tiempos, está precisamente la mezcla de psicofármacos con ron o cerveza. Y esto, fundamentalmente en las fiestas. Por eso, es preciso alertar a los adolescentes y jóvenes, a los padres y a las familias en general en aras de prevenir esta “nueva” adicción.
Ahora bien, recordemos que los medicamentos no son dañinos por sí solos, estos han sido creados con un fin específico en el orden de resolver determinadas situaciones de salud. El problema entonces no es el medicamento, sino el uso que le damos.
El abuso y las interacciones entre medicamentos causan trastornos a los órganos, así como a otros sistemas del cuerpo que pueden resultar letales; y los jóvenes que hacen un uso “recreativo” de estas sustancias, por llamarlo de algún modo, es común que tiendan a beber alcohol, para provocar un efecto adicional a la bebida y emborracharse más rápido, con el pretexto de “olvidarse del mundo” o “disfrutar de la vida”.
Pero si ingerir una medicina no recetada por el facultativo es peligroso, imagínese las consecuencias de mezclarlos con alcohol: letargos, mareos, dificultad para respirar, pérdida del control de los movimientos, comportamiento inusual, daño en el hígado... son solo algunas de las complicaciones.
Y cabe destacar que la sobredosis es una de las consecuencias más nocivas de combinar medicinas y alcohol, ocasionando síntomas que varían dependiendo de la sustancia, pero que pueden provocar la muerte.
Lo diré de la manera más sencilla para que se entienda bien: la mezcla de fármacos es una práctica tan peligrosa como la dependencia a las llamadas drogas duras; y todos, pero en especial los jóvenes, corren el riesgo de volverse adictos al probarlos por curiosidad, además de que al ingerirlos de forma descontrolada pueden traer graves consecuencias para su salud.
Cada uno de nosotros tiene algo que hacer para evitar que nuestra juventud se convierta en dependiente de las drogas. La prevención y el control son los primeros pasos.

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