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Que la chapucería no opaque el empeño

Categoría: Especiales
Escrito por Yamilé Mateo Arañó e Indira Ferrer Alonso / Fotos: De las autoras
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A la vivienda de Santa Fernández nunca se le puso breakerLa decadencia de muchos inmuebles debido a su antigüedad; las afectaciones al fondo habitacional por el huracán Sandy y la situación socioeconómica de miles de familias que no pueden solventar la construcción o compra de una casa, son dificultades que han ido hallando solución en el programa de construcción de Viviendas de Santiago de Cuba.


Según Mariana Denis Rojas, directora provincial de Vivienda, como parte de la política estatal dirigida a resolver uno de los problemas más añejos de la sociedad, para 2030 en el territorio se habrán logrado más de 29 000 edificaciones. En ese empeño, ya se han entregado unas 10 000 viviendas (2013-2018).
Nuevo asentamiento de viviendas mínimasNuevos asentamientos han surgido en zonas de la ciudad como San Pedrito, Paseo Martí, La República y los centros urbanos José Martí y Abel Santamaría, por citar algunos.
Sierra Maestra llegó hasta los apartamentos de Ubaldo Mestre Savigne y Elieti Rodríguez González, ubicados en edificios de Gran Panel Santiago (GPS), de Altos de Micro 3. Son propietarios que agradecen tener una nueva vivienda de tres habitaciones, espaciosa, bien ventilada y muy resistente. Ambos aseguraron que sus inmuebles son mucho más confortables que los que habitaban en La Vaquería, un barrio insalubre de casas en pésimas condiciones, que fue arrasado en 2012 por “Sandy”.
Aunque ella insistió en la mala calidad de la pintura, frases como “buen acabado” y “construcción muy segura”, fueron recurrentes en el diálogo con estos vecinos. Algo parecido halló nuestro equipo en el hogar de Cruz Díaz García, quien habita un inmueble construido con la tecnología Petrocasa, en esa misma comunidad.
“Yo vivía en una casita con techo de fibrocemento, paredes de costaneras y piso de tierra, que ‘Sandy’ destruyó. Hace tres años que mi familia y yo recibimos esta petrocasa que es amplia, tiene tres cuartos y todas las condiciones para vivir. Nosotros estamos muy agradecidos. Además, está bien hecha, desde el punto de vista constructivo no tiene ningún problema”, señaló.
Sin embargo, la historia de Santa Fernández Ferrer, moradora del apartamento 3 del bloque 67B de Petrocasas, es diferente, pues tiene dificultades que ha tratado de solucionar, sin encontrar oídos receptivos en las instituciones competentes.
“A mí se me entregó mi vivienda, mucho mejor que la que yo tenía en Van Van, que era un barrio insalubre. Pero me la dieron con una pared separada del techo, con peligro de caerse; además, cuando llueve se mojan la sala y la cocina; y nunca le pusieron el breaker a mi casa. Y desde que me la entregaron lo he tramitado con los compañeros de Vivienda y no he recibido ninguna respuesta”, aseguró.
Lamentablemente, otras inconformidades nacen de chapucerías que empañan una obra de tanto impacto social como la solución a los problemas habitacionales de buena parte de la población.
Vladimir Cardoso recibió en septiembre pasado las llaves de su casa, en el asentamiento La República, con condiciones decorosas para él y su esposa.
Así resolvió su problema, después de seis años de haber perdido su vivienda que derrumbó el huracán Sandy. Pero en ocho meses nadie ha respondido a una dificultad tan simple como poner una sifa que sirva al fregadero. Este dispositivo tiene una pieza diseñada para evacuar el agua, pero cuando se intenta fregar, cae la pieza y es imposible utilizarlo. Según él todas las viviendas tienen el mismo inconveniente.
La falta de sifas impide utilizar los fregaderosAunque prefirió no dar su nombre, una vecina de Cardoso se quejó del pésimo estado de la tubería hidráulica que lleva el agua del tanque elevado al baño y a la cocina.
“Todos los días mi hermano tiene que subir a sacar el agua del techo porque hay filtraciones y cuando llega el agua es peor”, dijo.
Velar por la calidad de las obras y por la solución de los problemas constructivos que puedan existir, es obligación de Vivienda y de las entidades constructoras; asimismo, compete a las estructuras del Partido y el Gobierno en las instancias del territorio, exigir más y chequear la concreción de lo planificado, según las normas de calidad establecidas.
Es innegable el enorme beneficio social que reviste el programa de la Vivienda. Una casa nueva puede significar armonía, seguridad, esperanza e incluso dignidad; todo depende de las circunstancias. Poseer un inmueble confortable, en el que cada miembro de la familia tenga su propio espacio, sin dañar la privacidad de los otros, es un sueño que se ha tornado realidad en la vida de miles de santiagueros. Pero no por eso pueden cerrarse los ojos ante lo mal hecho y ante la indolencia de quienes tienen que gestionar la solución o resolver inconvenientes aparentemente pequeños, que generan malestar en quienes ya sufrieron por años la cadena de problemas que acarrea no tener una vivienda propia o con condiciones adecuadas.
En 2019 la provincia debe terminar 3 367 inmuebles. A decir de la titular de Vivienda, en Santiago de Cuba se están haciendo asentamientos con la tecnología GPS (25 metros cuadrados) en La República y también se construyen casas de madera con parte de mampostería y una cubierta mayoritariamente de fibrocemento y una porción de placa. Se han hecho viviendas de este tipo en municipios como Segundo Frente, Palma Soriano y Songo-La Maya.
Denis afirmó que el plan de este año no marcha favorablemente:
“Hasta el cierre de marzo debíamos haber terminado 471 y solo hemos terminado 124. Todas las empresas constructoras están incumpliendo, principalmente por la inestabilidad de los recursos. Esto ha demorado la producción de los hormigones, la carpintería... no tenemos fregaderos, y eso limita el desarrollo del programa.”
La directiva señaló que se han buscado alternativas con la producción local, pero lo cierto es que “no han dado el fruto que esperábamos”.
Aunque la edificación y reparación de viviendas para beneficiar a los damnificados del huracán es un asunto prioritario, en los procesos institucionales para la venta de materiales de construcción median el burocratismo, el peloteo y otras dificultades organizativas, que en ocasiones dan espacio a la corrupción y a los actos delictivos.
Si bien es cierto que se ha avanzado, y ya en 2018 se habían solucionado las afectaciones parciales de más de 143 000 viviendas, seis años después del meteoro todavía no se han resuelto todos los derrumbes totales. Este proceso es paulatino, y ha tenido afectación por demoras en el abastecimiento de los recursos a pie de obra, carencia de materiales, indisciplinas, falta de exigencia y control, ilegalidades, etc.
En próximas ediciones este equipo continuará tratando el tema de la vivienda. Usted puede contactarnos por vía electrónica a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Por lo pronto, queremos reconocer la voluntad política y los incansables esfuerzos de las autoridades del Partido y el Gobierno y del pueblo santiaguero, que se han empeñado en resarcir los daños ocasionados por “Sandy” (casi 16 000 casas parcialmente afectadas y más de 171 000 destruidas). Además, trabajan para solucionar en lo posible la necesidad habitacional de decenas de miles de personas.

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