Palabras a una mujer de trabajo y corazón

Categoría: Especiales
Escrito por NAZÍN SALOMÓN ISMAEL/Fotos: Guibert
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angela1La vida me ha enseñado que no todo el que ríe es porque está feliz. Muchas veces lo hacen para sopesar el dolor que, sin ganas de ser fatalista, los afecta de formas inimaginables, como si un injusto karma jugara constantemente con la sensatez de sus propios sentimientos. Aun así hay quien se levanta una y otra vez, y aunque se definen como imanes para los golpes, no dejan de buscar soluciones para sus problemas; esas son las personas con temple, sacrificadas y valerosas. Trabajadores del Partido festejan su aniversario

Para ostentar estas condiciones no importa si eres hombre o mujer, no hay distinción, solo se necesita ser humano, con eso basta. Pero ahora me viene a la mente una mujer, aunque yo no la calificaría de esa forma tan impersonal, más bien como un ser venerable, dispuesta, trabajadora, exigente, criticona, y como ella misma dice, un tanto “rosca izquierda”. Hace unos años, cuando la vi por primera vez, confieso que no me agradaba. La sentía pedante, mandona,…todo el día con mal humor, pero ahora sé que fue solo una mala primera impresión, de las tantas que me arrepiento haber tenido, causadas por la soberbia que impera mi inexperiencia y juventud. Ciertamente, la admiro y respeto como a una madre, a tal punto que siempre trato de hacerla sonreír cuando llega cansada a la oficina, pero no cansada por su edad, sino por las vicisitudes de la vida, la de ella, la de una periodista.

angela2Angela Lansbury la llamo por la actriz inglesa que me hacía disfrutar cada domingo con su interpretación de la detective “Jessica Fletcher, la reportera del crimen”. Y, aunque su nombre es Ángela Santiesteban, sí que resuelve crímenes, pues sus fuentes no suelen ser las más tranquilas, por lo que el trabajo, en ocasiones, se le torna todo un desafío. A veces tememos por su seguridad más de lo que ella misma lo hace, pero bueno, creo que la costumbre es más fuerte que el amor, en este caso amor propio, y mientras las personas acudan a ella buscando paz para sus conflictos, ahí estará, sin capa ni batimóvil, sin Liga de la Justicia, sin dragones ni ejércitos; solo con su email abierto y la mesa llena de cartas, como el titán Atlas cargando con el peso de su mundo y el de otros.

No le van los reconocimientos, prefiere las cosas bien hechas para todos. Impone con su actitud en función de las buenas prácticas de un periodismo social que se agradece, y por el que no hay directivo que se le resista cuando ella, decidida, le pide saldar cuentas. Hay que conocerla en persona, con su mirada de analista pero dispuesta a brindar ayuda siempre que pueda. Madre, hija, compañera, amiga, luchadora…son tantos los adjetivos a emplear que no alcanzarían las líneas de la sección de comentarios de este periódico, el Sierra Maestra, el que durante treinta años ha sido su escuela, para aprender y enseñar. Espero que su estirpe nos invada, pues se requieren más hombres y mujeres como ella, de trabajo y corazón.

Comentarios   

#1 José A. Mora Despaig 19-04-2019 10:59
Me quito el sombrero ante la estirpe de esta mujer, elogio sus trabajos de ¡A degüello" contra lo mal hecho, muchas veces he tenido que responder por no ser tajante ante las problemáticas que ella denuncia. Mujer dulce y sincera, corajuda y tenaz. Dichoso quien se sienta asesorado por sus observaciones. Colaboraré con su trabajo desde los nuevos campos de batalla. Un beso infinito para ella y para su honorable trabajo.
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