PARA GLORIA CIEN HERMOSAS PRIMAVERAS

Categoría: Especiales
Escrito por Luis Sánchez del Toro / Fotos: Jorge Luis Guibert García
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Para Gloria la risa es saludDicen que segundas partes nunca fueron buenas; sin embargo para una santiaguera de pura cepa, como Gloria Rodríguez Horruitinier, volver a nacer hace alrededor de dos décadas y celebrar este sábado exactamente 100 años de existencia con una buena salud y lucidez junto a sus seres más queridos, constituye un privilegio que la pone en condiciones de decir con orgullo: Gracias a la vida.


Se siente afortunada de llegar con vitalidad a esa respetable edad, después de casi despedirse de este mundo cuando tenía 80 años, cuando hospitalizada en el hospital clínico-quirúrgico-docente General Calixto García, en la capital cubana, estuviera su corazón paralizado por varios minutos y fuera reanimada entonces por su hijo el doctor Guillermo Izaguirre Horruitinier, especialista en Cardiología de esa prestigiosa institución.
Fue un momento difícil, pero aquí estoy, nos dice emocionada esta centenaria mujer, quien reafirma se siente muy bien en todos los sentidos y dispuesta a seguir desprendiéndoles hojas al calendario, siempre bajo la atención directa de Guillermo, su médico de cabecera, y el esmerado cuidado de su hija Margarita, su nieto Wilbertico y su yerno Wilberto.
Ellos son una parte importante de la supervivencia de Gloria, nacida el 30 de marzo de 1919 –exactamente un sábado de Gloria- en la calle Moncada, entre San Ricardo y San Antonio, en el popular barrio de Los Hoyos, donde creció y vivió junto a otros cinco hermanos varones, forjados todos en valores humanos y principios éticos como el respeto, la solidaridad, el amor al prójimo, responsabilidad, honestidad y justicia.
Gloria en compañía de sus hijos Guillermo y Margarita su nieto Wilbertico y su yerno WilbertoEsas primicias forjaron mi bella familia, dice Gloria, donde yo era la más pequeña y por ser la única hembra resultaba la niña mimada de mis hermanos. Rememora que siempre le gustó el baile y lo puso en práctica como bailadora en la Sociedad Luz de Oriente. Junto a su madre, a quien siempre protegió, se dedicó a los quehaceres de la casa, esencialmente a coser para la calle mientras los hombres de la casa tuvieron la oportunidad de superarse.
En ese sentido, enfatiza que ellos participaron en labores específicas de la prensa santiaguera, propiamente en el Diario de Cuba, mientras Armando Rodríguez Horruitinier, fallecido hace cinco años despuntó como un destacado artista de la plástica, de ahí que actualmente la galería ubicada en el Complejo Cultural Heredia lleve su nombre.
Su permanente sonrisa, amena conversación e interpretación de las cuestiones comunes, dicen mucho de su carácter alegre y jovial el cual se conjuga con una atrayente presencia física y espiritual. Quizás, vayan implícitas en esas razones su envidiable salud y una mente ligera que le hace recordar a sus parientes, así como también a sus cuatro nietos e igual número de bisnietos, quienes siempre están atentos al horcón que mantiene unida a la familia.
Manifiesta, que su activa vida ha estado muy ligada a las tareas de la Revolución, la cual ha defendido como una sobresaliente federada y cederista, es por ello que en su actual domicilio en calle 7, esquina Independencia, en el reparto Sueño, se reúnan este sábado los vecinos y familiares para felicitarla y desearle mucha salud.
A quienes no la conozcan, dice su hija Margarita, puede resultar una sorpresa verla siempre con sus uñas arregladas, bien vestida y su pelo alisado. No se trata de ser presumida y querer sobresalir, ya que siempre fue amiga de la modestia y del buen gusto que nada tienen que ver con la calidad de vida de las personas de la tercera edad, afirma su Guillermo.
No quiso Gloria, dejar de expresar que su mayor orgullo era poder disfrutar de la presencia de sus dos hijos, quienes le llenan la vida junto al resto de su familia, además de tener siempre presente en su mente los buenos recuerdos, los cuales la robustecen y hacen que continúe existiendo al calor del dicho de que recordar es volver a vivir.

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