Una futura maestra: de sueño a una linda realidad

Categoría: Especiales
Escrito por Liliet Moreno Salas / Foto: Autora
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estudianteLas palabras sobran cuando la realidad se muestra desnuda, sin maquillaje ni disfraz que pueda enmascarar lo que a simple vista es un hecho. Uniforme impecable, vocabulario fluido, un rostro feliz y una voz suave que emana paz y sabiduría.


Así conocí a Haislén Almarales Calzado, una joven de 17 años que en la actualidad cursa el tercer año en la escuela pedagógica Floro Regino Pérez Díaz, para quien ser educadora ha sido el sueño de toda su vida.
“Siempre me gustó, hay quienes de pequeños prefieren jugar y desempeñar el rol de médico, enfermera, abogado, manicura, yo siempre fui la maestra. Ya en preescolar me gustaba ayudar a borrar el pizarrón, recoger los materiales que estábamos utilizando, en fin, siempre ayudando a la profe”, dice con especial cariño.
Recuerda los últimos años de la enseñanza primaria, cuando disfrutaba sentarse a jugar con los más pequeños y leerles cuentos.
“Cuando no estaba presente en mi aula y comenzaban a buscarme, a preguntarse donde pudiera estar, siempre me encontraban en las aulas de preescolar, era mi lugar preferido. Fue una actividad que me enamoró desde los primeros años de mi vida”, asegura.
Almarales Calzado es una alumna que destaca por su participación en todas las actividades que desarrolla su centro de estudios, como concursos, talleres de Historia, sociedades científicas, eventos de monitores, entre otros; pertenece al plantel de la FEEM de su escuela, donde ocupa el cargo de organizadora y en la actualidad se desempeña como vicepresidenta en funciones.
“Llegar a esta escuela fue algo maravilloso. Ahora mi sueño, mi meta, es graduarme, hacer mi licenciatura, trabajar en un círculo infantil, realizar una maestría, y si es posible, doctora de la primera infancia”.
La escuela pedagógica las prepara desde el primer curso para ejercer como educadoras de la primera infancia. Allí reciben los conocimientos y herramientas metodológicas que les permitirán desempeñarse y educar a niños y niñas.
“En el futuro me veo en un aula de preescolar, llegando y saludando a mis pequeños, con una ropa sencilla pero elegante, con zapatos adecuados, satisfecha de haber logrado lo que siempre he querido y por lo que tanto me esforcé por alcanzar; estar rodeada de las personitas más indefensas del mundo, esas pequeñas generaciones que siempre te sacan una sonrisa; eso me llena de alegría. Soy feliz cuando me llaman seño”.
En su diálogo con esta reportera, se refirió también a la moda, a vicios como el tabaquismo y el alcoholismo, al embarazo en la adolescencia, entre otros temas que desde su percepción son motivos de polémica en la sociedad actual.
“Con los jóvenes hay que hablar más, entenderlos más, es la única manera de conocerlos, y de que comprendan las consecuencias de la práctica de malos hábitos, de hacer algo por quedar bien con los demás. De la importancia de tener decisiones propias, de actuar en correspondencia con lo que quieres en el futuro”.
De su vida personal, fuera de la escuela, expresó que dentro de unos años quisiera tener una familia grande, con tres hijos; se cataloga como una joven de estos tiempos, alegre, conversadora, que le gusta compartir con sus amigos.
“Soy una muchacha como otras, con aspiraciones, con virtudes y defectos. Soy estudiante, cubana, revolucionaria, amante de la lectura y quisiera ser recordada como una gran maestra”, aseveró.

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