En el pintoresco poblado de El Caney, vive Evangelita Quiala Ruano, conocida popularmente como Yeyé, quien festejó sus 100 años de vida, orgullosa de haber nacido el 28 de enero, natalicio del Héroe Nacional de Cuba, José Martí.
Entre los vecinos de la finca Melo celebró el cumpleaños, rodeada de mucho amor y cariño, con una representación de sus seis hijos -de ellos tres hembras-, 19 nietos, 28 biznietos y 14 tataranietos, además de otros familiares y amigos, quienes entre anécdotas, comentarios, chistes e historias, recordaron pasajes de la existencia de esa mujer de origen campesino, que vio la luz este día de enero en la finca El Bonete.
Rememora, a pesar de aún estar recuperándose de una reciente enfermedad, su permanencia por más de dos décadas por las demarcaciones de La Guásima y El Olimpo, en este último sitio colaboró estrechamente con las fuerzas del Ejército Rebelde que operaba en la zona, junto con su esposo ya fallecido Artemio Reyes Quintana, para luego establecerse en El Caney.
Ella, a decir de María Caridad Reyes Quiala, conocida como Muñeca, tuvo el encargo de criar a otros seis hijastros. Siempre fue una maravilla como madre, trabajadora incansable, dedicada por entero a la educación de los hijos y muy apasionada con sus nietos a quienes defendió a capa y espada, además de ser fiel defensora de los principios de la Revolución, dijo Muñeca.
A los méritos anteriores se adicionan otros, como fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) dirigente de la Brigada FMC-ANAP, en la finca La Placencia, en El Olimpo, y activista sanitaria, entre otras tareas que la distinguieron en el barrio.
Esta anciana, amante de los versos y la poesía no oculta el agradecimiento eterno a la Revolución triunfante hace seis décadas, al Líder Histórico Fidel Castro Ruz y a las ventajas que disfruta como mujer en Cuba libre e independiente; por ello afirma que también dará un Sí por la Patria, el próximo 24 de febrero, cuando bien temprano en la mañana reciba en su vivienda, de manos de los pioneros, la boleta por el referendo constitucional.
Entre sus anfitriones se encontraba su hija Miralis Reyes Quiala, quien junto a su hermana Josefina marchó como integrante de El Plan de Estudios Ana Betancourt para jóvenes campesinas en La Habana, donde vive y ejerce la profesión en estos momentos después de haberse titulado como maestra, mientras Josefina se graduó como costurera.
Sus pequeños ojos irradian un brillo característico, que conjuga con la alegría de estar celebrando una centuria de vida, rodeada de una familia revolucionaria identificada con el proceso revolucionario cubano.
Allí, en su modesta vivienda marcada con el número cinco, en calle 2da., queda entre el cariño y el amor de su familia esta mujer de 100 años, quien no niega a pesar de sus achaques propios de la edad, en mantenerse siempre en pie.