Entre Mariposas

Categoría: Especiales
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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celia0Una mujer fuerte siempre es grande, porque se salta sin preocupaciones los estereotipos y las hipocresías y se crece ante la vida. Una heroína siempre es notable. Mujeres que nacen en situaciones complejas y, ante la mirada atónita de quienes las consideran del “sexo débil”, dan un paso al frente y cambian las cosas.


Ni emocional ni poco razonable ni histérica ni hormonal. Nada de eso es una mujer verdadera. Una mujer verdadera es la que sube al punto más alto de esta isla, el pico Turquino, con el grupo que erigiría un busto de José Martí en su centenario. La organizadora del Levantamiento del 30 de noviembre. La primera guerrillera, así, con una “a” final, marca gramatical de género, del tamaño de un edificio. Y del tamaño de un edificio o más era Celia para el pueblo, que cada vez que necesitaba ayuda en sus problemas cotidianos, pensaba en escribirle.
celia1Mi foto favorita de Celia Sánchez muestra a una mujer sonriente, con una mariposa en el pelo. En sus ojos veo un mundo. Hay de todo ahí, también dolor, quizás el antecedente de lo que ocurriría un 11 de enero de 1980, en que la perdimos para siempre. Es, en fin, una mujer con todas sus letras: sensible, llena de amor, y capaz de todo lo que quiera hacer.
Hay mujeres, como dice la canción de Silvio, que lo estremecen a uno “hasta perder casi el sentido”. Tengo el honor de venir de un país cuyas mujeres harían estremecerse a cualquiera. Las grandes cubanas nunca se han limitado a estar “detrás de un gran hombre”, como reza el proverbio antiguo, sino a su lado, codo con codo o, incluso, muy por delante.
Una vez leí que a veces los mejores nos dejan pronto. Y cuando se van, el agujero que hacen es tan profundo que incluso, años, siglos más tarde, se les recuerda y se les llora.

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