Desde que comencé a vivir en el reparto Abel Santamaría, escucho hablar constantemente de la promotora del Programa Educa a tu hijo, mis vecinas decían: esta muchacha hace un trabajo muy bueno, es persistente, trabajadora y excepcional; hasta visita las casas en caso de algún problema y lo soluciona -de seguro que lo soluciona-. Siempre tuve la inquietud por conocer a la persona que ponderaban tanto.
Un día por azares gratos de la vida la conocí, sencilla, de mirada frágil, osada, cariñosa y presta a ayudar en lo que se necesite, Irene Ángeles Sariol Sariol, maestra de multitudes que ha sabido educar no solo desde las aulas, sino también donde se necesite en la comunidad o en cualquier otro lugar, sin límite en el tiempo, por estas cualidades y muchas más me propuse entrevistarla:
“Es simple, me encantan los niños. Desde pequeña me gustó dar clases, sentaba a mis muñecas para que me atendieran y hasta ponía a mis primas a hacer de madres de ellas para indicarles qué tenían que hacer con sus hijas en sus casas, así me convertí en la maestrita de la familia. Comencé en el año 1988 en el Círculo Infantil Los Abelitos, como auxiliar pedagógica, recién inaugurado el centro por Fidel y fue el único que él fundó aquí en la provincia. Me superé como educadora en la escuela Normal Floro Pérez, estuve trabajando en el CI Nené Traviesa cinco años y en 1999 me hice Licenciada, luego fui subdirectora del CI Los Abelitos obteniendo buenos resultados en la parte metodológica que es lo fundamental, tuvimos reconocimientos destacados en todos los eventos en que participábamos, por mis logros ejercí como directora cinco años, de ahí realicé una maestría en Ciencias de la Comunicación”.
Más allá de ser una directiva...
“Pedí trabajar como maestra, necesitaba nutrirme nuevamente de los pequeñitos, estar directamente con la familia. Los niños a los que les impartí clases salieron leyendo de preescolar, aún los veo en la calle y no saben cómo me van a agradecer. Porque en esta profesión debe prevalecer el humanismo, enseñar con deseo, con amor, pues cuando las seños tocan a esas personitas hay que entender que ellos se separan de sus madres y nos los entregan a nosotros como su bien más preciado y hay que tener mucha paciencia, valores para inculcarles pues en un futuro serán hombres y mujeres de bien. Ante la necesidad que tuvo el municipio de Santiago de Cuba me proponen trabajar como promotora del Programa Educa a tu hijo, que es comunitario, ante todo, pero no dejo de ser educadora, ya que educo a la familia y a los niños a la vez, ayudo a los infantes con casos críticos o los que nacen con necesidades especiales.
Reconocimientos...
“Cuando vino el grupo técnico nacional, salí con categoría de Excelente. El Consejo Popular Abel Santamaría es referencia en el país y recibí un reconocimiento especial enviado por la Ministra Ena Elsa Velázquez por la labor desempeñada generación tras generación. El mayor reconocimiento es el amor que me ofrecen los niños y las niñas con los que he trabajado, es en verdad lo que más agradezco”.
Según conozco, nunca descansas
No, es que siempre estoy educando, esa es mi pasión, no puedo caminar o vivir sin instruir, siempre lo hago con mis hijos, con mis vecinos, sé que soy el espejo de muchas personas, siento que soy una madre que nunca desampara a sus pollitos, les inculco sentimientos de amor, de amistad, los hábitos de higiene que son muy importantes.
¿Algunos casos difíciles?
-Bueno hay una niña que la madre decía que no la podía cuidar y la dio a unos ancianos, pero estos al cabo del tiempo la entregaron ya que la criatura llamaba mucho a su madre y ellos ya no podían lidiar más con la situación, cuando se la trajeron ella con rabia le metió muy fuerte a la niña, cuando llegamos allí enseguida se la quitamos y ella hasta le recogió toda su ropa muy dispuesta y nos la dio. En estos momentos la pequeña está en La casita (casa de niños menores de cinco años sin amparo familiar) recibiendo el afecto que necesitaba, bien cuidada y la madre está esperando juicio.
También un caso de una madre que era alcohólica y deambulaba a altas horas de la noche con su hijito, al enterarnos se lo quitamos y buscamos alguna familia cercana, encontramos a una hermana que actualmente ella es la que atiende al niño y está en perfectas condiciones, y a la madre la ingresamos en el hospital en la sala de alcoholismo.
Hay muchos casos difíciles, las madres son las mayores responsables de sus hijos sin embargo no siempre es así, y eso es doloroso.
¿Qué es lo que te gusta y no te gusta de esta labor que realizas?
Lo que no me gusta es estar detrás de algunas instituciones o personas para que resuelvan las cosas; aunque yo lo consigo soy persistente, por mis niños hago todo. Y lo que me encanta de mi profesión es que me puedo sentir mal o tener algún problema, pero cuando veo a mis príncipes y princesas, todo se me quita, solo de verlos me alegran la vida, me apasiona educarlos en todo tiempo. Si volviera a nacer volvería a ser maestra.