Orgulloso de ser cubano
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- Categoría: Especiales
- Escrito por Yanet Alina Camejo Fernández / Fotos: Autora
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“Cuando uno ha tenido la posibilidad de vivir en épocas distintas se puede comparar sin lugar a dudas y por eso estoy orgulloso de ser cubano y vivir en esta Revolución”.
“Como cubano me siento muy feliz, es verdad que en estos momentos la situación es compleja porque la Revolución quiere que esta obra sea perfecta, pero la presión del imperialismo es muy fuerte. Sin embargo, celebro con mucho júbilo el aniversario 60 del triunfo de la Revolución”.
Así expresó Jesús Rivero Calzado, médico anestesiólogo, deportista, poeta y santiaguero de pura cepa, quien nació en el seno de una familia humilde el 28 de diciembre de 1946.
“En mi casa había una situación económica muy difícil; mi padre fue soldado del ejército de Batista, pero no tuvo ningún vínculo de asesinato, al contrario,se relacionó con el Ejército Rebelde. A partir de 1959 comenzó a trabajar en la marina mercante del puerto.
“Al triunfo de la Revolución yo era un niño y me integré en los patrulleros juveniles que era un grupo de muchachitos que vendían periódicos, eran desamparados y que se les decía en aquel entonces ángeles de la calle. La Revolución fue agrupando a todos los muchachos pobres y atendiéndolos, y después pasamos a ser la Asociación de Jóvenes Rebeldes.
Desde niño Jesús se inclinó hacia el deporte pues tenía como premisa que un buen revolucionario tenía que ser un buen deportista y eso le permitió integrar en 1964 el equipo Cuba a la sexta serie mundial de beisbol juvenil que se efectuó en este país.
“En aquellos años tuve el privilegio de realizar tres topes de beisbol jugando con el Comandante en Jefe Fidel Castro, en el cual el pícher de nuestro equipo era Fidel”, puntualizó.
Posteriormente Rivero se inclinó hacia la medicina y se hizo especialista Anestesiólogo. Cumplió misión en Argelia en 1980, y de regreso fue jefe del servicio de anestesia y vice-director quirúrgico del Hospital Ambrosio Grillo, en 1992. Y luego director de ese centro hasta 1998.
Nuevamente la vida le dio la oportunidad de intercambiar con el Comandante en Jefe, en una de sus visitas a la entidad.
“En 1993 cuando la concepción del voto unido y cuando se dio el brote de la neuropatía epidémica en el país, Fidel acudió al hospital, allí vio a 150 pacientes uno a uno, conversando con ellos e interesándose por su salud. Recuerdo que en el encuentro nos comentó que para conocer de esa enfermedad revisó 150 bibliografías. Aquello nos dio un gran ejemplo y fue que él siempre se instruía muy bien y como decía el canciller de la dignidad, Raúl Roa: “Fidel sabe lo que está pasando al doblar de la esquina y escucha la yerba crecer”.
En 1998 Rivero fue promovido como director del Hospital Saturnino Lora hasta 2007, que salió a cumplir misión a Venezuela en un centro de alta tecnología en el estado de Mérida.
En estos momentos Rivero está jubilado y es presidente de la Asociación de Anestesiólogos de Santiago de Cuba.
“Estoy muy orgulloso de ser cubano, santiaguero y poder haberme formado como especialista en Anestesiología y Reanimación y eso se lo debo a la Revolución cubana.
“Si el primero de enero de 1959 no hubiese entrado Fidel a Santiago de Cuba yo no estaría vivo y esta entrevista no hubiera sido posible”, dijo Rivero muy emotivo, “porque lograr que una persona pobre y miles de pobres, como los vi, tuvieran acceso a una educación gratuita, a una posibilidad de ser revolucionario, martiano y marxista, ser internacionalista y antimperialista, solo acontece aquí”, señaló.
“Esos son valores que fortalecen la dignidad del hombre, en un país que la revolución se lo da todo a todo el mundo, sin mendigar nada, por eso defendemos esta obra desde el lugar que sea, a mí me tocó como médico y es una lástima que no pueda ver el 120 aniversario del triunfo, porque sé que habrán muchos más, pero mis nietos lo van a disfrutar”, destacó.
Junto a su esposa, con quien cumplió este año bodas de oro, Rivero ha formado una familia muy bonita. Su señora es técnica de Oftalmología, también ya está jubilada y vive además con su hijo, su nuera y sus nietecitos.
“Somos felices, me gusta la música,hago poesías, soy amante del deporte, me reúno con mis amigos de la comunidad y ahora enseño a mi nieta para que conozca los héroes de esta Revolución, la misma que comenzó en 1868 y que ahora es una sola”, concluyó.


