Si hay algo que le gusta al cubano es la comida, y en eso somos expertos, no en comer, sino en elaborar exquisitos platos ricos a la vista y al paladar. Imagine usted cuánto nos gusta la comida, que incluso dedicamos una fecha en el calendario para celebrar el Día de la Cocina Cubana.
La nuestra, tiene las más variadas influencias francesas, africanas, españolas y nativas que aun se conservan y hacen de la cocina cubana una de las más ricas del mundo.
El congrí, el picadillo, el ajiaco, la caldosa, el arroz con pollo, los frijoles negros, la yuca con mojo, las frituras de malanga, la hayaca y el cerdo asado están entre los más populares.
Y los postres caseros tampoco se quedan atrás, nos encantan el arroz con leche, los cascos de guayaba, el flan de huevos, la mermelada entre muchísimos otros que solo con mencionarlos se hace agua la boca. Tanto así que Eusebio Leal, Historiador de La Habana dijo que “la memoria de la gastronomía es muy importante porque nos lleva a encontrarnos con nosotros mismos, con nuestros antepasados, con nuestra cultura”.
Lo bonito es, que aunque el plato sea el mismo, su nombre puede variar en dependencia de la región del país y cada quien hace sus propias modificaciones a la receta.
Cuando el próximo 18 de octubre de 1984 recordemos a aquella representación insular que recibió Medalla de Oro al Esfuerzo Decisivo en las Olimpiadas culinarias celebradas en Fráncfort del Meno, Alemania, lo mejor será brindar o compartir un plato típico de nuestra cocina, estés donde estés.