Idalmis Vidal Sosa a sus 53 años de edad ha decidido dejar de fumar. Ella es una trabajadora del Joven Club de Computación y Electrónica que está ubicado en la calle Reloj e/ San Mateo y San Antonio, y hoy nos cuenta su historia.
“Comencé a fumar desde que tenía 13 años. Estaba becada y era un ambiente propicio para “experimentar” lo nuevo, aunque no necesariamente lo bueno. Era por aquel entonces, 1976, la EPEF Sevilla, y allí fue donde empecé a enviciarme con el cigarro. Yo era de las que se fumaba una caja diaria, y hasta dos cuando tenía mucho estrés o mucha preocupación”.
¿Qué decía la familia ante ese hábito que es considerado una adicción?
“Al principio fumaba a escondidas porque mis padres no querían que yo lo hiciera... pero mi papá era fumador y ese fue mi ejemplo. Era un arma de doble filo que me servía como una especie de escudo moral; o sea: ¿cómo me vas a decir que no fume si tú lo haces?
“Ya después me independicé y me casé con un hombre que también fumaba... Siempre trataba de no hacerlo yo durante el momento de la gestación porque sabía que podía dañar al bebé. De hecho, tuve dos hijas... pero luego seguí fumando hasta hace poco, cuando me animé a decir “basta”.
¿Qué la motivó a dejar el tabaquismo?
“Principalmente mi familia, mis nietas, que son pequeñas y ese humo para los niños es mortal; me dije que ellas no merecían una abuela fumadora.
“Lo penoso es que una de mis hijas fuma, la más joven y estoy insistiendo en que deje el vicio porque no es bueno, aunque sé que ella lo adquirió por mí... porque esto es una cadena: mi padre aprendió por el suyo, yo de él y mi hija de mí.
“Pero tengo que decir además, que mi padre pudo dejarlo a los 42 años, ahora tiene 76, nunca más ha fumado y se mantiene con un estado de salud perfecto.
“El ambiente de trabajo también fue una motivación, porque allí la única fumadora de mi colectivo laboral era yo, y me empezó a dar pena. Es que el olor a cigarro molestaba a todos, ya sabemos que se impregna en la ropa y se queda en el aire durante un tiempo; entonces mis compañeros como que “repudiaban” la “peste a cigarro” y eso me avergonzaba.
“Si lo analizo, de manera general, mientras era adicta no pensaba en arreglarme ni en andar bonita ni elegante, y es que el simple cigarro me afeaba. Yo fumaba hasta en la calle y las personas que me veían, los hombres principalmente, acompañaban sus piropos con el rechazo al cigarro.
“Es algo interesante y hasta machista, porque entre hombres parece cuestión de virilidad, pero esas palabras de “Mira eso, tan linda y con un cigarro en la mano”, me llegaban al alma... y aunque creo que eso es discriminación, no deja de ser verdad, al menos yo lo veo así... y he escuchado comentarios de que las mujeres se ven feas fumando, incluso vulgares... y yo quería salir de eso, quería sentirme hermosa una vez más.
“Entonces un día pensé: no puedo seguir en estas condiciones, y con mucha fuerza de voluntad dije “no fumo más” y hasta hoy no lo he vuelto a hacer. Y como sé que me hace daño y que es peligroso para la vida no pienso recaer, porque además, aspiro a llegar a los 120 años.
¿Existen diferencias en cuanto al estado físico y de salud de la época en la que fumaba y ahora que no lo hace?
“Sí, como no. Ahora me siento muy bien, de maravilla, hasta puedo correr para coger la guagua, que antes no podía porque me ahogaba y me faltaba el aire... Ahora corro, camino bastante, y he aumentado de peso pues hay algo cierto: comer es mucho mejor que fumar, porque el alimento da vida y el cigarro te quita”.
¿Qué les dirías a todas esas personas que aún se mantienen fumando?
“Que sí se puede dejar el cigarro, que tengan fuerza de voluntad y que miren a quienes están a su alrededor y las cuiden, porque el cigarro no solo lo daña a uno, sino a todos los que queremos. Y afecta nuestra economía: uno gasta mucho en eso, parece que no, pero sí.
“Yo puedo afirmar que es posible decir “ni un cigarro más”. Eso sí, no es fácil. Hay quienes necesitan la ayuda de un especialista y de las consultas de cesación tabáquica que existen en nuestro país, pero sinceramente yo lo hice sola, con las ganas de salir adelante y de cuidar mi salud y la de mi seres queridos”.