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Vivir como hombre con sentimientos de mujer

Categoría: Especiales
Escrito por Liliet Moreno Salas
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vs homofobia2

Les contaré la historia de un niño que desde que muy pequeño mostró un comportamiento totalmente femenino. Sufrió mucho y sigue sufriendo aunque ya se acerca a los 40 años y aún no es feliz. En estas líneas lo llamaremos F, pues no tengo autorización para develar su verdadero nombre.


Cuando F nació fue la algría de la casa, era el primer hijo y habia nacido varón, pero fueron pasando los meses y surgiern preucupaciones,
dudas...
Nunca se interesó por los carros y mucho menos por hacer uso de un bate y una pelota, le interesaban más las pulsas, los abanicos, bailar el ula ula, y se miraba al espejo soñando con tener el pelo largo... y en ocasiones, cuando nadie lo observaba, intentaba maquillarse.
Con muy corta edad, alguien lo escuchó, ingenuamente preguntar, si para sus quince años sus padres le permitirían fotografiarse con un
vestido igual al de su mamá...
Como es de imaginar desde que alcanzó más o menos los tres años comenzó a recibir reprimendas de sus familiares más cercanos,
especialmente de su papá y de su hermano mayor. Su mamá lo observaba pero no pronunciaba una sola palabra del “problema” que se avecinaba.
Y sí, era un gran problema que su hijo caminara y hablara como una mujer sin esfuerzo alguno, que tuviera actitudes para el ballet y lo
más terrible, que fuera maltratado, humillado y rechazado por muchas personas a lo largo de su vida.
Así ha transcurrido la vida de F durante casi cuatro décadas. Hace mucho vive lejos de gran parte de su familia; su padre lo visita una
vez al año más o menos, pues aunque lo quiere y ayuda económicamente cada que puede, lo quiere lejos de él y de su círculo de amistades. F
es considerado un “bochorno”... por lo menos para algunos de su familia.
F usa uñas puntiagudas, cejas arqueadas, ropa ceñida, y en las noches, vestidos largos y un extravagante maquillaje... F es la bailarina
principal del show de un importante cabaret, querida y respetada por todos sus amigos, amigas y compañeros de trabajo.
Sin embargo F sigue siendo muy infeliz. Sueña con que su padre la vea bailar, y por supuesto, que lo haga feliz porque su pequeño, aunque no es el macho varón masculino que él pensó que había nacido, goza del respeto y la admiración de muchos...
Los que rechazan a F, lo hacen sin analizar, y a las personas hay que quererlas y aceptarlas como son, pues lo importante son los
sentimientos, la manera con la que enfrentas los problemas de la vida, como tiendes la mano a quien lo necesita.
No importa la ropa que uses, no importa si te comportas como hombre o como mujer; importa quién eres en este mundo en el que vivimos.
La niñez de F fue triste pues fue rechazado hasta por sus amiguitos, ahora tiene el cariño de amigos que “logró” en el camino, y por
supuesto el de su madre que nunca lo abandonó.
Como F hay miles en el mundo, avasallados por dogmas y pensamientos arcaicos, y en muchas ocasiones, juzgados por la doble moral.

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